Manizales abrió el primer debate público sobre cómo reinventar su Feria tras la Ley 2385/2024, que prohíbe las corridas de toros. Voces políticas, culturales y turísticas marcaron el inicio de una transformación inevitable.

El Concejo de Manizales realizó este 14 de noviembre el foro “Feria de Manizales: Patrimonio, Cultura y Reconversión”, un encuentro que reunió a senadores, representantes, expertos culturales, empresarios turísticos y entidades locales para comprender cómo la ciudad debe adaptarse a la Ley 2385/2024, que prohíbe las corridas de toros en Colombia. El evento, llevado a cabo en la sede del Concejo, se desarrolló en dos paneles que analizaron los impactos económicos y culturales de la medida, y exploraron posibles caminos para diseñar una Feria renovada, sostenible y coherente con la nueva realidad nacional.
La mañana comenzó con un mensaje claro del Concejo: el debate ya no es si la ley gusta o no, sino cómo se cumplirá y qué rutas debe abrir Manizales para proteger su economía cultural. Lo que antes era un escenario hipotético —una Feria sin toros— hoy se convirtió en una urgencia estratégica para la ciudad.

Desde el inicio, la Corporación subrayó la necesidad de reconocer que el impacto no es menor: la temporada taurina ha sido históricamente uno de los principales motores económicos, turísticos y mediáticos de la Feria. Por eso, el foro se concibió como un primer paso hacia una reconversión que exige precisión técnica, diálogo entre sectores y decisiones rápidas.
Primer panel: un debate ideológico inevitable
El primer bloque, “La Feria de Manizales frente a la Ley 2385/2024 – Cultura y Patrimonio”, reunió a la senadora Esmeralda Hernández, al representante Christian Munir Garcés Aljure, al vicepresidente de litigio Cristian Stapper y al gerente de la Promotora de Eventos y Turismo, Juan Pablo Marín Jaramillo. Aunque el objetivo era analizar el alcance de la ley, el panel rápidamente se convirtió en un escenario de posturas contrarias sobre el futuro de la tradición taurina.

La senadora Esmeralda Hernández, defensora de la abolición, puso el acento en la transición laboral y la reconversión económica:
“Aquí hay una cantidad de innovaciones, una cantidad de oportunidades, una cantidad de creatividad y emprendimientos que deben potenciarse en estos escenarios… Mi disposición plena para estos espacios de diálogo y construcción para repensarnos la cultura sin tortura contra los animales.”
Hernández recordó que la ley establece tres años de transición, de los cuales ya pasó uno, y explicó que el Gobierno está identificando la cadena del sector taurino —desde sastres y zapateros hasta periodistas y logística itinerante— para construir alternativas reales:
“Invitarles a construir una actividad laboral distinta que no dependa del sacrificio animal, en la que también se sientan cómodos y que esté impulsada por el Gobierno Nacional y articulada con los gobiernos territoriales.”
Del lado opuesto, el representante Christian Munir Garcés Aljure defendió el legado taurino y cuestionó la ausencia de consulta ciudadana:
“Invito a la población de Manizales a exigirle al Gobierno y a los congresistas que prohibieron los toros que garanticen los recursos para subsidiar la Feria, que perderá cerca del 30% de sus ingresos según la propia Alcaldía.”
Garcés reconoció que, si bien espera que aún exista margen para salvar la tradición taurina, la ciudad debe prepararse para competir con un nuevo modelo de turismo:
“Si no se salvan los toros, tendremos que encontrar diferenciadores para que el turismo nacional y extranjero siga viniendo.”
El Concejo insistió en que este choque de visiones no solo era esperado, sino necesario: el desacuerdo también construye y permite dimensionar los retos que la ciudad ya no puede postergar.
Segundo panel: ¿cómo reemplazar el impacto de la temporada taurina?
El segundo momento del foro, “Nuevos ejes feriales: deporte, economía y novedades culturales”, reunió a representantes culturales de Cali, voceros de Páramo Presenta, expertos de la academia y a Cormanizales. Allí, las preguntas fueron más estratégicas: ¿qué actividades podrían convertirse en nuevos motores de convocatoria? ¿qué propuestas culturales y deportivas son capaces de sostener la marca de la Feria?

En un punto clave de la discusión, Juan Carlos Gómez, presidente de Cormanizales, lanzó una advertencia que marcó el tono realista del panel:
“Difícilmente alguna actividad podrá suplir la derrama económica, turística y de convocatoria que genera la temporada taurina en el marco de la Feria de Manizales.”
Sin embargo, el mensaje del Concejo fue firme: la ley obliga a encontrar alternativas y a construir un nuevo concepto de Feria que, aunque distinto, no pierda su identidad.
Desde el turismo, el exministro Arturo Bravo planteó una hoja de ruta que combinó tradición y modernización. Propuso enfocar la reconversión en atributos diferenciadores que ya tiene Manizales:
– su arquitectura tradicional,
– su identidad cafetera,
– su ecosistema creativo,
– la declaratoria como Ciudad Creativa Gastronómica UNESCO,
– y el turismo de bienestar y termalismo.
Bravo insistió en que la Feria puede reinventarse desde la narrativa, orientándose hacia un modelo sostenible, inteligente y culturalmente resignificado:
“Es posible atraer nuevos mercados mediante una narrativa renovada basada en la creatividad y la innovación.”
Un cierre que marca una ruta de ciudad
La jornada, moderada por el periodista Frank Solano, cerró con un llamado del Concejo a asumir esta transición como una construcción colectiva. No se trata solo de sustituir una actividad, sino de redefinir el corazón económico y cultural de uno de los eventos más importantes del país.
Para la Corporación, la ciudad entra en una fase crucial: escuchar, debatir y planear con rigor. El desafío no es menor, pero tampoco es opcional. La Feria de Manizales deberá reinventarse en línea con la ley, sin perder su espíritu ni su capacidad de convocar.
“Cuando cambia la Feria, cambia la ciudad”
La Feria cambia. El foro dejó claro que una Feria sin toros ya no es un escenario hipotético: es una transformación en curso. La Ley 2385/2024 marcó un punto de no retorno, y Manizales debe asumirlo no desde la nostalgia, sino desde la capacidad de adaptarse. Cambia el modelo, cambian los símbolos y cambia la manera como la ciudad se piensa a sí misma en su semana más emblemática. Lo que viene exige creatividad, rapidez y una lectura honesta de la nueva realidad cultural y jurídica. La ciudad debate. Lo vivido en el Concejo demostró que este tránsito no será lineal. Hay tensiones políticas, sensibilidades históricas y visiones contrapuestas sobre lo que significa preservar la identidad. Aun así, el foro evidenció que el debate —incluso el más incómodo— es hoy el motor necesario para abrir rutas de reconversión. Escuchar al otro, incluso cuando se discrepa, permitirá alinear propósitos entre sectores económicos, gestores culturales, academia, ciudadanía y gobierno local. Esta conversación apenas comienza y será determinante en los próximos dos años. El futuro se decide. La magnitud del reto exige algo más que diagnósticos: necesita un acuerdo de ciudad. La Feria deberá reinventarse para mantenerse vigente, sostenible y competitiva en la economía cultural del país. Las decisiones que se tomen ahora definirán si Manizales logra convertir esta transición en una oportunidad: respetar la ley, proteger su identidad y activar nuevos motores culturales y turísticos. El futuro está en construcción y, por primera vez en décadas, su diseño dependerá de todos.
🟦 CURIOSIDADES
- La Ley 2385/2024 establece un periodo de transición de 3 años para su implementación total.
- Manizales fue durante décadas uno de los epicentros taurinos del país, con temporadas de talla internacional.
- La declaratoria UNESCO como Ciudad Creativa Gastronómica llegó en 2025 y hoy es vista como un activo clave para la reinvención.



