121.000 millones, una narrativa oficial, y un país que siempre parece estar viendo un capítulo nuevo de la misma serie: “Cómo apropiarse del relato sin que parezca que es campaña”

El Gobierno Petro despliega el ecosistema de comunicaciones más ambicioso del siglo XXI colombiano: influencers que se vuelven candidatos, candidatos que antes fueron contratistas, medios públicos convertidos en multiplexores de narrativas, y una Escuela Digital que suena más a aceleradora de relato que a política pública. Todo financiado con 121.000 millones que huelen a 2026 desde Soacha hasta Santa Marta. Pero tranquilos: todo es “defensa del relato institucional”, no campaña. Colombia respira tranquila mientras le afilan el algoritmo.
🔥 El Gran Ecosistema: “Comunicaciones para el Progresismo 2026™”
(Una tragedia en cinco actos, con presupuesto confirmado)
Hay que decirlo sin miedo: 121.000 millones de pesos invertidos en comunicaciones no es un plan, es un ecosistema. Un bioma narrativo. Un hongo social de rápido crecimiento que cubre todo lo que toca: ministerios, agencias, medios públicos, colectivos, influencers, tías con Twitter y algún que otro excontratista que ahora se lanza al Congreso.
Los números no mienten, aunque la interpretación siempre esté en disputa.
— ¿Es mucho? Sí.
— ¿Es poco? Para un gobierno que quiere “conservar el poder más allá de 2026”, probablemente es apenas la primera ronda de inversión.
— ¿Es legal? Sí, completamente.
— ¿Es inocente? Jajaja. Ay, Colombia.
El Ejecutivo firmó 29 convenios orientados a reforzar el posicionamiento digital, la defensa de las políticas públicas y la creación de narrativas. Todo suena noble, democrático, pedagógico… hasta que uno empieza a leer la letra menuda, los montos, las fechas, las renuncias, las aspiraciones, las candidaturas, los TikToks, los trinos y los discursos sobre “la comunicación del cambio”.
El corazón del ecosistema es simple:
- Crear contenido.
- Distribuir contenido.
- Formar gente para crear contenido.
- Formar gente para defender el contenido.
- Convertir a los creadores de contenido en líderes políticos.
- Convertir a los líderes políticos en creadores de contenido.
- Repetir.
Un ciclo perfecto, como el agua, pero con pauta estatal en lugar de lluvia.
Todo empieza donde empiezan las cosas del Estado: Rtvc, que ya no es un sistema de medios públicos sino una suerte de Estrella de la Muerte comunicacional, orbitando alrededor de la Casa de Nariño y recolectando convenios con precisión quirúrgica. 13 convenios solo en 2025: ICBF, MinCulturas, Educación, Prosperidad Social, Fontur, todos alineados como si un algoritmo los hubiera emparejado.
Y en cierto modo, así fue.
🌡️ Los personajes: el casting del relato institucional (spoiler: todos tienen contrato o candidatura)
No es una conspiración. No es un culto. No es un reality show.
Es Colombia, así que puede ser las tres cosas a la vez.
La transición ya no es del campo a la ciudad ni de la radio al streaming.
La transición ahora es del TikTok al Senado. Del “hilo explicativo” al tarjetón. De la asesoría digital al despliegue en plaza pública. Y todo financiado, de una manera u otra, por las instituciones que se supone deberían ser neutrales.
🎭 “Me dicen Wally”
Un abogado que antes hacía videos, luego contratos, ahora precampaña. 137.821 votos como precandidato al Senado.
La narrativa es clara: si puedes explicar la política “al revés”, también puedes hacer política “al derecho”, especialmente si tu último contrato con Rtvc fue por 23,9 millones y terminó justo antes de la temporada electoral.
Un timing digno de novela de Caracol.
🎭 “Lalis”
La influencer que pasó de explicar la coyuntura en Instagram a ser candidata con una mezcla de autenticidad, indignación y contratos públicos.
Firma un contrato de 100 millones con Cancillería. Luego renuncia. Luego aspira. Y defiende la legalidad de todo con argumentos impecables:
“Con o sin contrato, hemos estado de pie”.
Casi parece un lema de campaña.
🎭 Sandra Chindoy
Tres contratos con Rtvc que suman 168 millones. Presentadora, activista digital, defensora incansable de las reformas.
Renuncia para dedicarse a la campaña. Como quien cambia de trabajo: “Me voy a dedicar a lo mío”.
Y lo suyo, claramente, es la narrativa.
🎭 Laura Isabel Vera
Ingeniera de alimentos, cercana a Daniel Rojas, con un contrato modesto de 17 millones en la UAPA. La prueba viviente de que la estrategia también necesita perfiles silenciosos, discretos, de bajo voltaje, pero incrustados donde importa.
🎭 Patricia Caicedo
Contrato de 94 millones en la ANT. Luego se convierte en la mujer más votada del Pacto Histórico para el Senado.
Cuando en política un contrato es seguido por una candidatura, la delgada línea entre “experiencia profesional” y “precalentamiento electoral” se vuelve casi transparente.
Y no olvidemos la mejor parte: El Espectador identificó 13 contratos por más de 600 millones ligados a estos perfiles.
No es corrupción. No es ilegalidad. No es escándalo.
Es simplemente… eficiente.
🛰️ El mapa del botín: quién recibe qué, quién firma qué, quién paga qué, y quién se beneficia del “qué”
Aquí empieza el verdadero humor negro:
Los contratos no mienten. Las entidades tampoco. El patrón siempre aparece.
📡 Rtvc – El Núcleo Gravitacional
Si el Gobierno es un sistema solar, Rtvc es el Sol.
Ahí pasan las cosas. Ahí se firman los convenios. Ahí se ejecuta la narrativa.
Algunos highlights del menú 2025:
- ICBF – 7.121 millones
- Ministerio de las Culturas – 6.214 millones
- Ministerio de Educación – 4.900 millones
- Prosperidad Social – 3.000 millones
- Fontur – 8.171 millones para la cumbre Celac–UE
Este no es un sistema de medios: es el cerebro, el corazón y el hígado del ecosistema.
Absorbe, redistribuye, metaboliza.
📺 Canal Trece (Teveandina) – El Gigante Silencioso
Si Rtvc es el sol, Canal Trece es Júpiter.
Gigante, pesado, gravitacional.
Firmó el contrato más grande del año:
- 17.003 millones con la Agencia Nacional de Tierras
- 13.324 millones con la misma entidad
- Y otros convenios regados en Interior, Cancillería, Ambiente, Deporte y Defensa.
Si lo miraran desde afuera, pensarían que Canal Trece está a punto de comprar Netflix.
🌐 Telecafé – El Laboratorio de Influencia
Aquí ocurre la magia dura:
El Fondo Único de las TIC firma un convenio por 10.942 millones para ejecutar la Escuela Digital “Medios en Red”.
¿El objetivo?
“Empoderar comunicadores y colectivos comunitarios”.
¿El subtexto?
Formar un nuevo ejército de creadores de contenido afines al progresismo, digitalmente entrenados, listos para 2026.
El Silicon Valley del relato gubernamental.
🟨 Canal TRO – El Expansor Territorial
Contratos clave en regiones que cuentan en elecciones:
- Convenio TIC: 14.191 millones
- convenios con Salud, Supersalud y Agricultura
TRO es como una antena parabólica gigante: no crea la señal, pero la esparce con elegancia.
🤡 La gran pregunta editorial: ¿Estado comunicando… o Estado precampañando?
Aquí es donde la ironía se vuelve inevitable.
Si uno se toma el discurso oficial al pie de la letra, lo que tenemos es una epopeya:
El Estado por fin fortaleciendo la comunicación pública, democratizando la información, formando a quienes nunca tuvieron acceso a las herramientas digitales, contrarrestando monopolios informativos, creando soberanía narrativa.
Todo muy bonito.
Muy legítimo.
Muy responsable.
Tan responsable que uno podría llorar.
Pero si uno observa los hechos sin poesía:
- Contratos firmados meses antes de las candidaturas.
- Influencers que aparecen más en tarimas que en oficinas públicas.
- Una Escuela Digital lanzada en la Casa de Nariño con influencers afines.
- Un presidente que ha dicho literalmente que el progresismo debe “mantener el poder más allá de 2026”.
- Entidades que nunca han sido de comunicación invirtiendo en comunicación.
- Una red coordinada de defensores digitales que operan como un ecosistema electoral informal.
- 121.000 millones en un año preelectoral.
- Y un timing quirúrgico: todos los contratos más jugosos terminan antes de la época de inscripción de listas.
La pregunta no es si es legal.
La pregunta no es si es ético.
La pregunta ni siquiera es si es campaña.
La pregunta real es:
¿De verdad creen que nadie lo nota?
Colombia tiene muchas virtudes, pero la ingenuidad nunca ha sido una de ellas.
Aquí la gente detecta la campaña antes de que impriman los afiches.
🥵 Análisis Pepper X: la sofisticación del poder narrativo
Hay que reconocer algo, incluso desde el sarcasmo:
El Gobierno Petro entendió algo que ningún otro gobierno había entendido con tanta lucidez:
El Estado ya no gobierna desde la Casa de Nariño.
Gobierna desde la conversación.
No desde los periódicos.
No desde la televisión.
No desde los comunicados oficiales.
Gobierna desde los reels, los hilos, las tendencias, los cortes en vertical, los TikToks con música ascendente, las notas informativas con emojis, los análisis con voz en off, y los debates improvisados en un espacio de X a las 11:45 p.m.
El gobierno vio el país y dijo:
“Necesitamos influencers del Estado”.
Y los consiguió.
Y los contrató.
Y luego se lanzaron.
Y ahora son candidatos con bases digitales enormes, alimentadas con contenido, legitimadas por contratos, protegidas por una red de defensores, y amplificadas por medios públicos.
En términos estrictamente técnicos, es brillante.
En términos éticos, es debatible.
En términos comunicacionales, es impecable.
En términos democráticos, es… bueno, eso depende del lado del que se mire.
Lo cierto es que esta estructura no desaparece en 2026.
No está diseñada para un ciclo.
Está diseñada para quedarse.
En veinte años, cuando se escriba la historia de la comunicación política en Colombia, este capítulo será recordado como el comienzo de una nueva era:
La era en que los gobiernos no compran pauta, sino que forman su propia legión de narradores.
👁️ Epílogo: Colombia, país donde todo suena exagerado… hasta que pasa
Lo fascinante —y tragicómico— de esta historia es que en cualquier otro país sería un escándalo gigantesco.
En Colombia es martes.
Aquí no sorprende que el Estado financie narrativas.
Lo sorprendente sería que no lo hiciera.
No sorprende que influencers se vuelvan candidatos.
Sorprendería que no aprovecharan la exposición.
No sorprende que un gobierno quiera asegurar continuidad.
Sorprendería que dejara la conversación a la deriva.
Lo que sí sorprende, y siempre sorprenderá, es la capacidad del país para mirar estas operaciones complejísimas y decir:
“Pues claro, ¿no? Eso hacen todos”.
Y ahí está la verdadera ironía:
Este ecosistema no es un invento del progresismo.
Es simplemente la versión más sofisticada de algo que todos han hecho, pero nadie había logrado articular con tal nivel de coherencia, coordinación, y —hay que decirlo— ambición.
121.000 millones.
29 convenios.
13 contratos por 600 millones ligados a candidatos.
Una escuela digital financiada por el Estado.
Medios públicos operando como centrales de distribución narrativa.
Una red de defensores digitales entrenados y articulados.
Un Presidente diciendo que el poder debe continuar.
Esto no es campaña.
Esto no es estrategia.
Esto no es comunicación.
Esto es arquitectura.
Arquitectura narrativa.
Arquitectura electoral.
Arquitectura institucional.
Arquitectura del poder.
Bienvenidos al nuevo paisaje comunicativo de Colombia:
Una mezcla de guion de Netflix, telenovela política, agencia digital, clase de estrategia, y humor negro institucional.
Todo financiado con plata pública y decorado con hashtags.
El 2026 no será una elección.
Será un showdown narrativo.
Y el Gobierno ya compró la iluminación, el escenario, los micrófonos, los creativos, los influencers, los facilitadores y los coaches digitales.
Todo está listo.
Colombia… acción.
Fuente: El gobierno de Petro ha destinado más de 121.000 millones a estrategia de comunicaciones este año: su objetivo sería las elecciones de 2026. Infobae



