Escrito por: Juli Avalo.

El temblorero o bahareque es el sistema constructivo que se ha usado en Manizales y desde mucho antes en los pueblos originarios de América. Este método constructivo ha demostrado su buen comportamiento frente a terremotos, pero además, presenta otras ventajas como, por ejemplo, su bajo coste o su simplicidad constructiva. Al emplear este sistema conseguimos frenar las emisiones de dióxido de carbono a la atmósfera.

Manizales antes de los incendios entre 1922 y 1925 fue la mayor ciudad construida con este sistema amigable con el medio ambiente; sólo tiene dos inconvenientes: uno, las compañías de seguro no lo cubren porque en alto grado la conflagración es posible; dos, los bancos no hacen prestamos hipotecarios sobre el inmueble, ni siquiera para remodelación.

Llevo viviendo 47 años en mi casa y he visto la evolución de mi barrio hacia la urbanización, pero no de sus calles. Es así como por la carrera 26 pasa el plan maestro del acueducto. Aún recuerdo de niños usabamos los rotos en la calle como trincheras para los boleos de terrón; el alumbrado todavía eran lámparas pegadas en las fachadas en las casas. Ya en la pubertad iniciaron la instalación de los postes y las lámparas luminarias.

Como les decía el plan maestro del acueducto, denominado así en esa época, pasa por la carrera 26, era una doble vía pese a sus tramos estrechos. Cuando terminaron de hacer la obra, taparon los boquetes y cubrieron la carrera con una gruesa capa asfáltica que con el tiempo fue desapareciendo.

En la imagen se aprecia la franja por donde pasa el tubo de 30 pulgadas del Acueducto. Y la casi desaparecida capa asfáltica

En el terremoto del año 79 fue puesta a prueba el sistema de construcción de mi casa, el bahareque, mientras los daños materiales en las edificaciones modernas fueron cuantiosos, aquí no se tarjó una sola pared, no se cayó un pedazo de cielo raso, no se hicieron grietas en las paredes.

En el último año y medio de pandemia y el tener que estar más en la casa, me he percatado del alto grado de accidentalidad, sobre todo de motos, suceden en la esquina en mención. Ayer domingo, hubo dos que sumados a otros 17 de los que he sido testigo presencial así como el señor de la tienda de la esquina, cuando un día un parrillero voló por los aires y chocó contra el marco de la puerta de la entrada; ahí quedó el rastro en la fachada. También han habido accidentes fatales, otros que han dejado secuelas en adultos mayores conduciéndolos a la muerte en años o meses posteriores; atropellamiento de mascotas y palomas. Y es que esta carrera 26 parece una pista de lanzamiento de aeronaves hacia el espacio por la conquista de los viajes tripulados a Marte. Claro cogen impulso, motos o busetas o volquetas o taxis o carros particulares desde la calle 23 para subir en tercera o cuarta velocidad la falda entre las calles 19 y 18 que conduce al antiguo “arenales”.

La constante vibración a que es sometida mi casa al paso de los carros, sobre todo los grandes, empieza a producir lo que un terremoto no logró, tumbar a pedazos a mi casa. Primero empiezan a correrse las tejas, hay que pagar para que no entren goteras. Empiezan a colgarse las canales, hay que pagar para que las arreglen. Y así empieza una larga lista de arreglos imprevistos que sumados terminan siendo una dura carga impuesta por el abandono a esta vía arteria que es altamente transitada desde las 5 de la mañana.

Le escribí a la secretaria de obras en la anterior alcaldía, le mandé el vídeo de un anciano atropellado por un motociclista, me entrevisté con el secretario; su respuesta, Aguas de Manizales está haciendo la reposición del alcantarillado por ese sector. Oh sorpresa cuando la calle 20 entre carrera 26 y 25 la intervinieron por tercera vez en el transcurso de mi estancia en casa pero la carrera? NO

Sorpresa la semana pasada cuando empezó a desprenderse el cielo raso del corredor de mi casa, ustedes se imaginan donde eso me hubiera caído en la cabeza o a una de mis perritas? Estaríamos escribiendo una historia más triste.

A guisa de conclusión:

Este sector donde antes estaba la labor social de “San Vicente de Paul” inició un proceso de “renovación urbana exprés” ahora están terminando la construcción de tres torres (2 de 18 pisos y una de 14) y un bloque de parqueaderos y locales comerciales.

Las preguntas que me hago es ¿Cuántos nuevos contribuyentes en impuesto predial o de valorización iniciará su pago a la administración municipal? ¿Estos nuevos contribuyentes no merecen unas vías en mejores condiciones? ¿Cuántos accidentes de tránsito se lograran prevenir si alguien pone sus ojos en este sector olvidado administración tras administración? Y finalmente, usted amable lector, que cree, se logrará salvar mi casa o resistirá otros 47 años de abandono?

PS: Creyendo en la política de reactivación económica, hice un cuantioso crédito de libre inversión para poder remodelar el local de la esquina de mi casa, después de “semana santa” estaba todo para estrenar, encontré un inquilino que prestara un servicio que en mi barrio no existiera. Hoy fui a revisar el local, antes de publicar este artículo, y solo 5 meses después se empieza a ver el deterioro por la misma vibración de los carros al pasar por los huecos de la esquina de mi casa en la carrera 26 con calle 20.

Por webmaster

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