100 años del cable aéreo más largo del mundo manizales mariquita

Puede ver la dos partes del documental del Historiador Pedro Felipe Hoyos Körbell en su página

Parte 1

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Parte 2

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LA INMENSA TELARAÑA

Tomado de Credencial Historia No. 256

Los arrieros del aire. Hubo un tiempo en que el Departamento de Caldas estuvo cubierto por una curiosa telaraña. El cable aéreo, sistema de transporte intermunicipal de carga y pasajeros, único en el mundo, operó 50 años, sorteó los obstáculos de la geografía y apuntaló el desarrollo regional, convirtiéndose, en su momento, en el más eficiente sucedáneo de la arriería: transportó cerca de un millón y medio de toneladas de carga, principalmente de café.

En Norte de Santander, se adelantó un proyecto similar que quiso unir el puerto de Gamarra, sobre el Magdalena, con Cúcuta, pero la línea llegó a Ocaña en 1929 y allí se quedó. En total, Colombia tuvo 154 kilómetros de cable.

The Dorada Railway. Ropeway extension Limited. La primera sugerencia la hizo el viajero Isaac Holton, al expresar su sueño de llegar a la sabana de Bogotá a bordo de un funicular; en 1871 Salvador Camacho Roldán recomendó el sistema para los cañones del Chicamocha y el Guáitara. Pero fue el ministro de hacienda, Tomás Eastman quien durante la administración de Carlos E. Restrepo (electo en 1910) aterrizó la idea.

El contrato para la construcción del cable fue suscrito por el gobierno con la compañía inglesa The Dorada Railway. Ropeway extension Limited. La inversión provino de los ingleses y de algunos capitalistas locales y en la obra participaron ingenieros locales y europeos, entre los que sobresalió el británico James Lindsay.

La carestía del transporte. En 1880 el precio de una carga de maíz de 120 kilos en Manizales era de 2.10 pesos, y su movilización hasta Honda costaba 5.60. ¿Qué más argumentos para promover sistemas más eficientes de transporte?

Llega la champaña. El 2 de febrero de 1922 Manizales celebró la llegada del cable: la primera vagoneta arribó, procedente de Mariquita, cargada de champaña, adornada con banderas colombianas e inglesas. Poco antes, el ingeniero Lindsay y su hija habían recorrido 5 kilómetros a bordo de una de las góndolas.

Para la construcción de la línea se requirieron 375 estructuras de acero ancladas sobre cimientos de hormigón; la mayor distancia entre torres fue de 966 metros. Se levantaron 22 estaciones, 9 con plantas de vapor, para mover los vehículos.

Demoras, aumentos del presupuesto, escasez de materias primas, dificultades en la negociación de predios, llevaron a que la obra, que debía entregarse en 1914, viera la luz 8 años más tarde.

Dos metros por segundo. La longitud del cable Manizales-Mariquita fue de un poco más de 71 kilómetros, 30 menos que el camino de herradura de La Elvira que entraba a reemplazar. Las jaulas viajaban a 2 metros por segundo, lo que les permitía hacer el trayecto en 10 horas, distancia que recorrían los arrieros en 10 días.

El músculo local. Pero tal vez los recursos, las destrezas y las tecnologías de los ingleses no hubieran sido suficientes sin el aporte de los arrieros, que transportaron las piezas. Hizo historia el acarreo de las ruedas de más de 2 metros de diámetro que los trabajadores llamaron capastranes , y el de los motores, que subieron a bordo de parihuelas para cuatro y más bueyes.

¿Jaula o góndola? El segundo cable cubrió la ruta Manizales-Aranzazu y fue construido, financiado y administrado por caldenses. El “vuelo” costaba 1.40 pesos en cabina de lujo (góndola) y 0.70 en clase económica (jaula). La línea se amplió posteriormente, se llamó Cable del Norte y cubrió la ruta Pácora, Pensilvania, La Dorada e intermedias y transportó 204.673 toneladas de carga y 1.085.055 pasajeros (pálidos por el vértigo) entre 1928 y 1942.

Otros proyectos no llegaron a feliz término: del cable del Pacífico sólo se construyeron 9 kilómetros; el trayecto Manizales-Villamaría compitió, sin éxito, con el ferrocarril.

A pesar de todo, ese fabuloso “intermedio entre el aeroplano y la mula”, como lo describió el genial Antonio José Restrepo, cumplió su cometido en la hora y en el lugar adecuados.

“Puesto que los bogas apoyan la palanca contra el pecho arriba de las tetillas, todos tienen allí una terrible callosidad, y no utilizan plastrones de cuero hasta cuando (lo que es muy raro), les aparecen heridas. Por suerte los hombres tienen poca predisposición al cáncer del pecho… La forma como se les hincha cada vez la vena yugular, como chorrean sudor diariamente durante 18 horas en un clima cálido, ardiente, en la cuenca de un río en el que casi nunca sopla un airecillo bienhechor que mueva las hojas”.Alexander Von Humboldt. Viaje a las regiones equinocciales del Nuevo Continente, 1799-1804.“Una pequeña cuja desarmable, toldillo para los jejenes, vestimentas blancas de algodón… una cincha con pistoleras; una espada, una daga, un par de pistolas de bolsillo, una hamaca, dos buenas esteras…”. Exigencias del viajero Charles Stuart Cochrane para viajar en champán. Viajes por Colombia, 1823-1824.

Por webmaster

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