Las guardianas del mar: la épica silenciosa de las haenyeo de Jeju

Las guardianas del mar: la épica silenciosa de las haenyeo de Jeju


Desafiaron el patriarcado, vencieron a la marea y hoy tienen su propio museo. Las haenyeo, buceadoras surcoreanas de la isla de Jeju, son un símbolo vivo de resistencia femenina, cultura ancestral y patrimonio mundial.

Las guardianas del mar: la épica silenciosa de las haenyeo de Jeju

Las haenyeo de Jeju, mujeres buceadoras que recolectan mariscos sin equipo de oxígeno, son celebradas a través del Museo de la Haenyeo y su inscripción en la lista de Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad de la UNESCO desde 2016. Un tributo a su coraje, autonomía y legado intergeneracional.


🌐 EL CORAZÓN DE UNA CULTURA SUBMARINA

En una época donde la tecnología domina incluso las actividades más básicas, un grupo de mujeres en Corea del Sur ha seguido sumergiéndose, a pulmón limpio, en las frías aguas del mar de Jeju para recolectar abalones, erizos, algas y moluscos. Son las haenyeo (해녀), literalmente “mujeres del mar”, cuya existencia redefine los conceptos de trabajo, género y resistencia.

Durante siglos, estas mujeres han desafiado las corrientes y las convenciones. Equipadas únicamente con un traje de neopreno, gafas y una red flotante, las haenyeo bajan hasta 10 o incluso 20 metros de profundidad sin tanques de oxígeno ni apoyo mecánico. Su capacidad pulmonar es legendaria. Su legado, inmenso.


🏛️ EL MUSEO DE LA HAENYEO: UN ALTAR PARA LA RESILIENCIA

Inaugurado en 2006, el Museo de la Haenyeo en Jeju es un homenaje vívido a estas mujeres del agua. Ubicado frente al mar, en el condado de Gujwa, el museo no solo expone objetos, fotografías y herramientas tradicionales, sino que narra una historia de dignidad laboral, sororidad ancestral y lucha silenciosa contra la adversidad.

Tres salas temáticas guían al visitante:

  • Sala de la historia y cultura de las haenyeo: muestra cómo se transmitió el conocimiento de generación en generación y cómo se organizaban las comunidades.
  • Sala de la vida cotidiana y herramientas: expone los objetos que usaban para recolectar, cocinar y protegerse del mar.
  • Sala audiovisual: proyecta documentales y testimonios reales de haenyeo, muchas de ellas aún activas con más de 70 años.

Cada rincón del museo es una lección de respeto a la naturaleza, de autosuficiencia femenina y de una filosofía de vida que equilibra el trabajo con la contemplación.


🌍 PATRIMONIO DE LA HUMANIDAD: RECONOCIMIENTO GLOBAL

En diciembre de 2016, la UNESCO inscribió oficialmente la cultura de las haenyeo de la isla de Jeju en la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. Esta designación no fue solo un reconocimiento ceremonial, sino un hito trascendental que elevó a escala global el valor simbólico, ecológico y social de una tradición milenaria protagonizada por mujeres.

El expediente presentado por Corea del Sur ante el Comité Intergubernamental para la Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial fue contundente: las haenyeo no eran simplemente pescadoras artesanales, sino herederas de un conocimiento ecológico profundo, protagonistas de una economía basada en el trabajo femenino y custodias de una ética de sostenibilidad transmitida de generación en generación.

“Las haenyeo representan un ejemplo excepcional de la interacción armónica entre los seres humanos y la naturaleza. Su actividad no solo garantiza la subsistencia familiar, sino que protege el equilibrio del ecosistema marino a través de métodos no invasivos y una regulación comunitaria autónoma”, destacó la UNESCO en su declaración oficial.

Este reconocimiento supuso mucho más que un diploma internacional. En términos prácticos, activó una cadena de políticas de salvaguardia, asignación de recursos estatales, y revalorización cultural que han sido fundamentales para preservar una práctica que estaba en riesgo de desaparición.

🛡️ PROTECCIÓN CULTURAL Y LEGAL

A partir de 2016, el gobierno surcoreano y la administración de la provincia autónoma de Jeju reforzaron su compromiso con las haenyeo a través de varias estrategias:

  • Subsidios directos y pensiones especiales para mujeres mayores activas o retiradas.
  • Programas de formación para nuevas generaciones, con incentivos para jóvenes interesadas en aprender el oficio.
  • Restricciones legales a la pesca industrial y turismo invasivo en las zonas donde operan las haenyeo, para evitar la degradación de su entorno laboral.
  • Apoyo a centros de interpretación cultural, museos, festivales y documentación audiovisual que visibilizan su historia.

Además, la práctica de las haenyeo fue declarada Bien Cultural Intangible Nacional por Corea del Sur, otorgándole una doble capa de protección: la nacional y la internacional.

📚 EDUCACIÓN Y TRANSMISIÓN INTERGENERACIONAL

Uno de los pilares del reconocimiento de la UNESCO es la garantía de transmisión viva del patrimonio. En este sentido, las autoridades culturales de Jeju han promovido la creación de escuelas para jóvenes buceadoras, donde no solo se enseña la técnica del buceo en apnea, sino también:

  • El código ético comunitario, que regula qué, cuándo y cuánto recolectar.
  • El conocimiento sobre las corrientes marinas, fauna, mareas y ciclos lunares.
  • La preservación de los cantos tradicionales (haenyeo sori), que acompañan los momentos de descanso o luto, y forman parte del patrimonio oral.

Las pocas jóvenes que han decidido seguir este camino se convierten en eslabones clave para garantizar que esta práctica no quede atrapada en vitrinas de museo, sino que continúe siendo una forma de vida vigente.

🌐 UN SÍMBOLO GLOBAL DE RESILIENCIA Y SOSTENIBILIDAD

Desde su inscripción en la lista de la UNESCO, las haenyeo se han convertido en un ícono global. Diversos organismos internacionales, medios de comunicación, artistas y activistas feministas han redescubierto su historia como una metáfora de la resiliencia femenina, la autosuficiencia en contextos hostiles y la sabiduría ancestral frente a las crisis climáticas y económicas del presente.

Numerosas universidades en Asia, Europa y América han comenzado a incluir estudios de caso sobre las haenyeo en programas de antropología, estudios de género, sostenibilidad y turismo responsable. También se han realizado exposiciones itinerantes en museos de Londres, París, Tokio y Nueva York, ampliando el alcance pedagógico de este patrimonio inmaterial.

🧭 MÁS ALLÁ DEL TURISMO: UNA ÉTICA DE VIDA

Una consecuencia ambivalente del reconocimiento es el aumento del turismo en Jeju. Aunque el interés internacional ha revitalizado la economía local, también ha planteado retos sobre cómo proteger la esencia del oficio frente a la folklorización o la trivialización.

Frente a esto, las haenyeo han respondido con firmeza: sí al reconocimiento, no a la romantización. Ellas insisten en que lo suyo no es una postal, sino un modo de existir que involucra riesgo, esfuerzo y comunidad, y que debe ser respetado en sus propios términos.

Como respuesta, las autoridades locales han diseñado rutas etnográficas respetuosas, con intérpretes culturales formados por las propias haenyeo, evitando espectáculos invasivos o turísticos agresivos. El objetivo: educar sin explotar, mostrar sin deformar.

📍 MÁS QUE UN RECONOCIMIENTO, UN COMPROMISO

El reconocimiento de la UNESCO no clausura una historia: la reactiva. La cultura haenyeo fue valorada no por su antigüedad, sino por su vigencia. No por su exotismo, sino por su universalidad. No por estar anclada al pasado, sino por ofrecer una brújula ética para el futuro.

Cada vez que una haenyeo se sumerge, lleva consigo siglos de experiencia, pero también la esperanza de que otra forma de habitar el mundo –más justa, equilibrada y profundamente humana– es posible.


👩‍🦳 UNA TRADICIÓN EN PELIGRO DE EXTINCIÓN

Aunque su prestigio ha aumentado, el número de haenyeo ha disminuido drásticamente. De más de 20.000 registradas en la década de 1960, hoy sobreviven menos de 3.000, la mayoría mayores de 60 años.

¿Por qué desaparecen?

  • El trabajo es físicamente extenuante y peligroso.
  • Las nuevas generaciones prefieren empleos urbanos o tecnológicos.
  • El ecosistema marino ha sido afectado por el cambio climático y la sobrepesca.

No obstante, algunas jóvenes han empezado a entrenarse, motivadas por el deseo de reconectar con sus raíces y por el nuevo prestigio asociado a la figura de la haenyeo como símbolo del feminismo coreano.


🧭 DETALLES DE FONDO: MUJERES QUE INSPIRAN

A diferencia de otras culturas pesqueras dominadas por hombres, en Jeju fueron las mujeres quienes se apropiaron del mar. ¿Por qué?

  • Condiciones económicas: En siglos pasados, los hombres eran reclutados para guerras o trabajos forzados, dejando a las mujeres la responsabilidad de alimentar a sus familias.
  • Fisiología femenina: Se creía que las mujeres eran más resistentes al frío y podían contener mejor la respiración bajo el agua.
  • Organización autónoma: Las haenyeo crearon sus propios gremios, con normas, rituales y calendarios sagrados relacionados con el mar.

Las haenyeo no solo recolectaban: también gestionaban sus ingresos, lideraban sus casas y enseñaban a sus hijas. Son, en toda regla, pioneras del empoderamiento económico y ecológico femenino.


📸 VOCES Y TESTIMONIOS

En las paredes del museo, las voces de las haenyeo resuenan:

“Cuando me sumerjo, no pienso en el dinero ni en el miedo. Solo escucho mi corazón y al mar. Somos uno”, dice Kim Sun-ok, haenyeo de 78 años.

“No soy rica, pero el mar me dio dignidad. Y eso vale más que el oro”, agrega Jeong Mi-sook, jubilada hace una década pero aún activa como guía cultural.


✅ EL LEGADO QUE NO SE AHOGA

Las haenyeo no solo son buceadoras: son memoria viva, símbolo de resistencia y faro para el futuro. Su técnica, basada en el respeto por el mar, se alinea con los principios contemporáneos de sostenibilidad. Su vida comunitaria, con el anhelo universal de equidad.

A través del museo, del reconocimiento de la UNESCO y de iniciativas locales, su historia continúa saliendo a flote. Y lo más importante: inspira nuevas generaciones, dentro y fuera de Corea.


📚 INFORMACIÓN ADICIONAL

  • El 11 de octubre de 2024,  Apple TV+ estrenó el documental “The Last of the Sea Women”, sigue el trabajo de las “haenyeo”, buceadoras de la isla surcoreana de Jeju que se sumergen en el océano para recolectar mariscos sin oxígeno. El documental explora las motivaciones de las haenyeo jóvenes y mayores, su amistad, sabiduría y sentido de independencia, destacando su lucha por preservar su legado.
  • Algunas haenyeo practican el sumbi, una técnica de respiración ancestral que combina apnea con meditación activa.
  • En la isla, existen rituales anuales de agradecimiento al mar, como el Yeongdeung-gut, que mezcla chamanismo y agradecimiento a los dioses del océano.

🏛️ Museo de las Haenyeo (해녀박물관)

Este museo, ubicado en Gujwa-eup, Jeju, ofrece una profunda inmersión en la vida y cultura de las haenyeo. Exhibe fotografías, herramientas tradicionales y proporciona una visión detallada de sus prácticas de buceo, creencias chamánicas y costumbres estacionales .

🌐 Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad – UNESCO

La UNESCO inscribió en 2016 la cultura de las haenyeo en su lista de Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, reconociendo su papel en la mejora del estatus de la mujer en la comunidad y sus métodos ecológicos de pesca .

🎥 Documentales recomendados

Estos recursos visuales proporcionan una comprensión más profunda de la resiliencia y cultura de las haenyeo.

EL SUMBI: MEDITACIÓN EN APNEA Y RESPIRO DEL OCÉANO

Más allá de su destreza física, muchas haenyeo desarrollan una relación íntima y casi ritual con el acto de respirar. Algunas de ellas practican el sumbi (숨비), una técnica ancestral de respiración que va más allá de lo funcional para convertirse en una forma de meditación activa profundamente conectada con la naturaleza.

El sumbi es un ejercicio rítmico que acompaña los ciclos de inmersión y emersión durante la pesca submarina. Se basa en exhalaciones largas, sonoras y conscientes, realizadas justo al salir del agua. Ese característico silbido gutural —que suena como un lamento profundo entre la garganta y el viento— no es solo una forma de liberar el dióxido de carbono acumulado tras la apnea, sino también una manera de:

  • Calmar el cuerpo y la mente.
  • Entrar en un estado de concentración consciente.
  • Regular la frecuencia cardíaca.
  • Sincronizar el aliento con el ritmo de las olas.

Aunque no todas las haenyeo lo practican de forma sistemática o deliberada, muchas lo han interiorizado como parte de su “memoria corporal”. El sumbi se ha comparado en estudios etnográficos con ciertas prácticas respiratorias del Zen japonés o el Pranayama hindú, pero su origen es autónomo y específicamente vinculado al mar de Jeju.

“Cuando respiro profundo al salir, es como si el océano pasara por dentro de mí. El mar también necesita respirar, y nosotras respiramos con él”, dice una veterana haenyeo en un documental de la KBS.

sumbi-sori

En el corazón del mar que rodea la isla de Jeju, cada inmersión de las haenyeo comienza y termina con un suspiro ancestral. Este sonido característico, conocido como sumbi-sori, es mucho más que una técnica de respiración: es una manifestación sonora de la resistencia, la sabiduría corporal y la conexión espiritual con el océano.

En coreano, sumbi se refiere a la respiración profunda que realizan estas mujeres al salir a la superficie tras largos minutos de apnea. El sonido es agudo, rítmico, casi como un silbido entrecortado que corta el viento marino. Lejos de ser solo una necesidad fisiológica, el sumbi-sori es también un lenguaje compartido: les permite saberse vivas, marcar los tiempos de inmersión, alertar si alguna compañera necesita ayuda y mantener una sincronía tácita mientras recolectan mariscos, algas o erizos en condiciones extremas.

Algunas haenyeo, especialmente las de mayor experiencia, describen este acto como una meditación activa en apnea, donde la mente entra en un estado de concentración profunda mientras el cuerpo responde al ritmo de las olas. El sumbi no solo regula el oxígeno, sino que también alinea el espíritu con la naturaleza circundante. En un entorno donde no hay tanques ni tecnología que las asista, este método de respiración se convierte en herramienta de supervivencia, práctica meditativa y símbolo identitario.

Más allá de su función práctica, el sumbi es parte de un repertorio de gestos y sonidos que han sido transmitidos oralmente durante generaciones, sin manuales ni registros escritos. Escuchar el sumbi-sori en la costa de Jeju es oír una memoria viva, casi extinta en el mundo moderno, que recuerda cómo la humanidad alguna vez aprendió a vivir en diálogo respetuoso con los ciclos del mar.

🌊 YEONGDEUNG-GUT: RITUAL, CHAMANISMO Y AGRADECIMIENTO AL MAR

La relación de las haenyeo con el océano no es meramente económica o técnica: es espiritual, ancestral y profundamente simbólica. Cada año, en los primeros meses del calendario lunar, la isla de Jeju celebra uno de sus rituales más antiguos: el Yeongdeung-gut (영등굿).

Este es un rito chamánico que honra a la diosa del viento del este, Yeongdeung Halmang, considerada protectora de los mares y patrona de las haenyeo. Según la tradición, esta deidad visita Jeju durante dos semanas cada año, trayendo consigo buena pesca, abundancia y protección… siempre y cuando sea debidamente honrada.

Durante el Yeongdeung-gut, las haenyeo y sus comunidades:

  • Ofrecen alimentos, algas y frutos del mar en altares simbólicos ubicados en la costa.
  • Invocan la protección de los dioses del océano para que no haya accidentes durante el año.
  • Participan en cantos rituales, danzas circulares y ofrendas de arroz y licor, dirigidos por chamanas locales (mudang), quienes actúan como mediadoras entre el mundo espiritual y el humano.
  • Piden por la salud del mar, la fertilidad del arrecife y la comunión con los ancestros que también fueron haenyeo.

Este ritual no solo refuerza la conexión ecológica con el entorno, sino que también reafirma la identidad colectiva de las buceadoras, su lugar en la historia insular y su papel en la continuidad cultural.

“El mar es generoso si uno le habla con respeto”, afirman las haenyeo. Y el Yeongdeung-gut es, precisamente, esa conversación ancestral hecha danza, humo e invocación.

🔮 ESPIRITUALIDAD VIVIDA: UNA ECOLOGÍA SAGRADA

Ambas prácticas —el sumbi y el Yeongdeung-gut— forman parte de lo que antropólogos y etnógrafos han descrito como una cosmovisión marítima femenina. Aquí, el océano no es un espacio vacío que se explota, sino un ser vivo, una madre líquida, una fuerza a la que se entra con respeto, temor y gratitud.

En este sentido, las haenyeo encarnan una espiritualidad profundamente ecológica, donde cuerpo, territorio y mito se entrelazan en una praxis de subsistencia que es también una ética de cuidado. Cada zambullida es un acto sagrado, cada exhalación un eco de la vida submarina, y cada ritual una forma de recordar que la supervivencia no se conquista: se negocia con reverencia.


💬 ¿Y tú que opinas?

¿Conocías la historia de las haenyeo? ¿Crees que prácticas ancestrales como esta pueden enseñarnos sobre sostenibilidad y equidad de género?

🌊 Déjanos tu opinión en los comentarios y comparte este artículo para que más personas conozcan este valioso legado cultural.
📲 Síguenos para descubrir más culturas que resisten y transforman el mundo.

Author: webmaster
Periodista y editor independiente, fundador de mi Manizales del Alma! (2000), portal que mezcla noticias institucionales, memoria local y narrativas experimentales. Su trabajo cruza la claridad informativa con la sátira y la crónica, siempre con Manizales y Caldas como escenario.

Deja un comentario