
La vicepresidenta de Estados Unidos, Kamala Harris, aceptó la nominación presidencial demócrata, un momento histórico que la consolidó como la primera mujer negra en liderar la fórmula de un partido importante para la Casa Blanca y coronó un mes notable en la política estadounidense.
Harris reconoció su trayectoria “improbable” y enmarcó la elección de noviembre entre ella y Donald Trump no como una elección entre izquierda y derecha sino entre libertad y autocracia, prometiendo “fortalecer, no abdicar” del liderazgo global de Estados Unidos.
Desde que reemplazó al presidente Joe Biden en la lista demócrata, Harris ha visto un creciente apoyo que ahora la coloca cabeza a cabeza o, en algunas proyecciones, por delante en la carrera por la presidencia, un cambio asombroso con respecto a principios de julio, cuando las elecciones parecían ser de Trump para perder.
Traducido de SEMAFOR



