Sauvez-nous. Nous mourons la famine emporte Gaza Mediapart

El regreso de la hambruna: por qué las muertes por hambre están aumentando en un mundo que cree haberlas erradicado

—Aunque los informes oficiales señalan una ligera disminución del hambre global, una realidad más oscura se extiende en zonas de conflicto: en Gaza, Sudán, Yemen y Afganistán, el hambre vuelve a matar. No por falta de alimentos, sino por decisiones políticas, bloqueos y el uso deliberado del hambre como arma de guerra. Estamos asistiendo no a una crisis natural, sino a una hambruna fabricada por humanos.


¿Qué, cuándo y por qué? Todo en 60 segundos

En 2024, 673 millones de personas (8,2% de la población mundial) sufrieron hambre, según el informe SOFI 2025. Aunque esta cifra es ligeramente menor a la de 2023, las muertes por inanición están aumentando. En zonas como Gaza, Sudán, Yemen y Afganistán, la combinación de conflicto, bloqueo humanitario y colapso institucional ha desencadenado hambrunas catastróficas. A diferencia de las crisis del siglo XX, estas no son causadas por hambrunas climáticas o fallas agrícolas, sino por decisiones políticas deliberadas. La comunidad internacional enfrenta una encrucijada: mientras los indicadores globales mejoran, las muertes se concentran en los lugares donde el acceso humanitario se niega.


La paradoja de los números: menos hambre global, más muertes

Los datos globales pueden ser engañosos.

📌 Según el informe SOFI 2025 (FAO/OMS):

  • 673 millones de personas padecieron hambre en 2024 (8,2% de la población mundial).
  • Ligera disminución respecto a 2023.

📌 Pero, según el Global Report on Food Crises 2025 (WFP/GRFC):

  • Más de 295 millones de personas enfrentaron inseguridad alimentaria aguda en 2024.
  • Incremento sostenido en África subsahariana y Asia occidental.
  • Más de 120.000 personas vivieron en condiciones de hambruna (Fase 5), principalmente en zonas de conflicto.

La explicación está en la distribución desigual del sufrimiento:

  • Mejoras en grandes poblaciones (como partes de Asia) reducen la cifra global.
  • Pero en zonas de guerra, la crisis es intensa, localizada y mortal.

💬 Voz oficial (Financial Times):
“Las muertes por inanición han vuelto a subir. Desde 2020, las estimaciones indican decenas o cientos de miles de muertes anuales relacionadas con hambrunas, concentradas en conflictos prolongados.”


El arma del hambre: cuando la guerra se alimenta del silencio

La hambruna moderna no es un accidente: es una estrategia de guerra.

Desde Gaza hasta Sudán, el hambre se utiliza como arma deliberada:

  • Bloqueo de corredores humanitarios
  • Destrucción de mercados, cultivos y almacenes
  • Interferencia en la entrega de ayuda
  • Criminalización del acceso a alimentos

Casos emblemáticos:

1. Gaza: hambruna declarada

  • El Integrated Food Security Phase Classification (IPC) declaró hambruna (Fase 5) en el norte de Gaza en 2024.
  • Más del 80% de la población sufre inseguridad alimentaria severa.
  • Niños mueren de inanición y desnutrición aguda.
  • Organismos como la OMS y la WFP denuncian que el acceso humanitario está severamente restringido.

💬 Voz oficial (The Washington Post):
“En Gaza, el hambre no es un efecto colateral: es una táctica. Las restricciones a la ayuda han provocado picos de mortalidad por inanición.”

2. Sudán: guerra civil y colapso total

  • Desde 2023, el conflicto entre el Ejército Sudánés (SAF) y las Fuerzas de Apoyo Rápido (RSF) ha desplazado a más de 10 millones de personas.
  • 18 millones enfrentan inseguridad alimentaria aguda.
  • Hospitales destruidos, mercados colapsados, cultivos quemados.

💬 Voz oficial (WFP):
“Sudán es la crisis alimentaria más grande del mundo. Sin acceso seguro, millones están al borde de la hambruna.”

3. Yemen y Afganistán: ciclos sin fin

  • Yemen: más de una década de guerra ha dejado a 17 millones en inseguridad alimentaria.
  • Afganistán: el colapso económico tras la retirada de tropas y las restricciones a mujeres han agravado la crisis.
  • En ambos casos, la financiación humanitaria es insuficiente y el acceso, limitado.

Los impulsores de la hambruna moderna

La hambruna actual no se debe a una sola causa, sino a una trampa perfecta de factores interconectados:

  1. Conflicto y militarización del hambre
    El hambre como táctica de guerra es el factor más letal. Cuando se bloquea la ayuda, las muertes se disparan en semanas.
  2. Colapso institucional y desplazamiento masivo
    Gobiernos débiles, sistemas de salud destruidos y millones de desplazados sin redes de apoyo multiplican la vulnerabilidad.
  3. Financiación humanitaria insuficiente
    En 2024, la WFP recibió solo el 40% de los fondos necesarios para operar en zonas críticas. La “fatiga del donante” es real.
  4. Crisis climáticas y económicas
    Sequías, inundaciones y alzas en precios de combustible y fertilizantes afectan la producción local y el poder de compra.
  5. Debilitamiento de los sistemas de alerta temprana
    Recortes en agencias de monitoreo (como el FSIN) han reducido la capacidad de anticipar crisis.

¿Por qué esta hambruna es distinta? El fin del declive histórico

Durante décadas, la mortalidad por hambruna cayó de forma sostenida desde los picos del siglo XX (como la hambruna china de 1959–1962, que mató a decenas de millones).

📌 Factores que redujeron el hambre:

  • Revolución verde (mayor producción agrícola).
  • Mejores sistemas de transporte y logística.
  • Salud pública y nutrición terapéutica.
  • Respuestas humanitarias coordinadas.

Pero desde 2020, esa tendencia se ha interrumpido.

💬 Voz oficial (Our World in Data):
“El mundo había logrado reducir drásticamente las muertes por hambruna. Hoy, esa tendencia positiva se está deshaciendo en zonas donde el acceso humanitario es neutralizado.”

La diferencia clave: antes, las hambrunas eran exógenas (clima, plagas). Hoy, son endógenas: causadas por decisiones humanas.


Los límites de la respuesta internacional

Aunque existen soluciones, su implementación es bloqueada por intereses políticos.

Qué funciona (cuando se permite):

  • Corredores humanitarios seguros y despolitizados → reducen muertes inmediatas.
  • Financiación rápida y flexible → permite comprar alimentos, agua y tratamiento nutricional.
  • Sistemas de vigilancia reforzados → permiten detección temprana y prevención.

Qué falla (y por qué):

  • Politización del acceso humanitario: los Estados o facciones usan el hambre como palanca de poder.
  • Fragmentación institucional: la ONU, la WFP y otras agencias carecen de mecanismos de coerción.
  • Invisibilidad mediática: las crisis en Sudán o Afganistán reciben menos atención que otras, lo que reduce la presión internacional.

💬 Voz oficial (Health Policy Watch):
“Las hambrunas que ocurren fuera del foco informativo inmediato reciben menos ayuda. La visibilidad es un factor de supervivencia.”


La hambruna no es un fenómeno natural, es un crimen político

Los titulares que celebran la “disminución del hambre global” no mienten, pero ocultan una verdad incómoda: el hambre ya no es un problema de escasez, sino de acceso, poder y ética.

Estamos viendo un regreso de las hambrunas del siglo XX, no por falta de alimentos, sino por su uso como arma de guerra. Y mientras la comunidad internacional debate, niños mueren de inanición en Gaza, Sudán y Yemen.

El mensaje es claro:
No se puede “resolver” el hambre con ayuda humanitaria si se sigue bloqueando la ayuda.
No se puede “mitigar” una hambruna si se permite que el hambre sea una estrategia militar.

La solución no es solo técnica, sino política y moral. Requiere:

  • Alto al fuego inmediato en zonas de conflicto.
  • Despolitización del acceso humanitario.
  • Presión internacional real sobre quienes usan el hambre como arma.

Porque al final, como dijo Amartya Sen:
“Nunca ha habido una hambruna en un país con prensa libre y elecciones democráticas.”
Hoy, el desafío no es producir más comida, sino proteger el derecho a comerla.


Información adicional: 5 datos que debes conocer

  1. En 2024, 120.000 personas vivieron en condiciones de hambruna (Fase 5), según el IPC.
  2. La WFP recibió solo el 40% de los fondos necesarios para sus operaciones en zonas críticas.
  3. En Gaza, más del 80% de la población sufre inseguridad alimentaria severa.
  4. En Sudán, 18 millones de personas enfrentan inseguridad alimentaria aguda.
  5. Desde 2020, las muertes por inanición han aumentado, rompiendo décadas de declive.

¿Qué opinas?

  1. ¿Crees que el uso del hambre como arma de guerra debería ser juzgado como crimen de lesa humanidad?
  2. ¿Cómo podemos exigir a nuestros gobiernos que prioricen la ayuda humanitaria en zonas de conflicto?
  3. ¿Qué papel tiene el periodismo en visibilizar estas crisis?

👉 Comparte este artículo si crees que el hambre no debe ser una táctica de guerra. Etiqueta a un líder, un periodista o un activista por los derechos humanos.


Deep dive — “Aumentan las muertes por hambre”: qué está pasando, por qué y qué puede (no) detenerlo

Resumen ejecutivo (tren rápido): aunque las cifras globales de subalimentación mostraron una ligera disminución en 2024, la realidad es doble y desigual: mientras partes del mundo registran mejoras marginales, en zonas de conflicto y bloqueo —Gaza, Sudán, Yemen, Afganistán— la escasez extrema y las hambrunas retornan con fuerza, y las muertes por inanición han comenzado a subir nuevamente en los últimos años. La picture contemporánea es la de hambruna mayoritariamente fabricada: violencia, uso del hambre como arma, colapso de sistemas logísticos y financiación humanitaria insuficiente. Esto revierte décadas de descenso en mortalidad por hambruna desde los picos históricos del siglo XX.


Lo que dicen los números — breve pero contundente

  • El informe SOFI 2025 (State of Food Security and Nutrition in the World) estima que en 2024 unas 673 millones de personas (≈8.2% de la población mundial) padecieron hambre —ligeramente menos que en 2023—, pero con subregiones donde el hambre creció de forma sostenida, sobre todo en África subsahariana y el Asia occidental.
  • Al mismo tiempo, los informes especializados (WFP / GRFC 2025) detectan que más de 295 millones de personas en 2024 enfrentaron niveles agudos de inseguridad alimentaria —un incremento notable respecto a 2023— y que los focos de hambruna catastrófica se concentran en unos pocos conflictos prolongados.
  • El Financial Times y otras coberturas recientes documentan que las muertes por inanición han vuelto a subir: estimaciones de expertos situaban la mortalidad por famina en niveles bajos post-2000, pero desde 2020 la cifra anual de muertes relacionadas con hambruna ha aumentado, con rangos citados de decenas a cientos de miles por año, concentradas en zonas de guerra y bloqueo.

¿Por qué los indicadores globales pueden bajar mientras suben las muertes?

Hay que separar dos cosas: prevalencia de subalimentación (personas que comen poco o mal) y muertes por inanición (casos extremos que llevan a la muerte). Un descenso ligero de la prevalencia global puede ocultar concentraciones geográficas de crisis severas. Además:

  • Desigual distribución del alivio: mejoras en poblaciones grandes (por ejemplo en algunas zonas de Asia) reducen la prevalencia global, pero no afectan lugares donde la logística humanitaria está bloqueada.
  • Focos de hambruna concentrada: las hambrunas de hoy son intensas pero localizadas —Gaza o partes de Sudán— y generan muertes elevadas aunque el número global de hambrientos se mueva poco.
  • Medición y tiempo: indicadores como prevalencia anual se calculan con métodos y ventanas temporales que suavizan picos; las muertes, en cambio, pueden escalar muy rápido cuando se interrumpe la ayuda.

Los impulsores principales (y cómo se combinan)

  1. Conflicto y uso del hambre como arma
    Los bloqueos, la destrucción de cultivos y la interferencia deliberada en la llegada de alimentos convierten crisis alimentarias en estrategias militares o políticas; esto es central en Gaza, y también relevante en partes de Sudán y Yemen. La literatura reciente y reportes sobre el terreno describen cómo las restricciones a la asistencia humanitaria precipitan malnutrición aguda y muertes.
  2. Colapso institucional y desplazamiento masivo
    Guerras civiles o enfrentamientos armados fragmentan cadenas de aprovisionamiento, mercados y servicios sanitarios; desplazados internos y refugiados quedan sin redes de soporte, lo que multiplica la vulnerabilidad.
  3. Finanzas insuficientes y fatiga donante
    Las operaciones humanitarias requieren fondos constantes; cuando la financiación flaquea y la atención internacional se dispersa, las reservas se agotan y la respuesta cae justo cuando más se necesita. El GRFC y reportes de la WFP subrayan déficits de financiación como agravante directo.
  4. Choques climáticos y económicos
    Sequías, inundaciones y precios alimentarios altos (combustible, fertilizantes) golpean la producción local y la capacidad de comprar alimentos. El cambio climático actúa como factor multiplicador.
  5. Debilitamiento de sistemas de monitoreo
    Herramientas y redes para detectar crisis a tiempo (como algunos sistemas de alerta temprana) han sufrido recortes o suspensiones que disminuyen la capacidad de anticipar y mitigar hambrunas. El FT y analistas citan impactos de estas fallas.

Casos que explican la tendencia actual

  • Gaza: el IPC/monitoreo regional declaró hambruna en zonas de Gaza; las restricciones a la ayuda, destrucción de infraestructura y bloqueo logístico han provocado picos de mortalidad por inanición y malnutrición infantil aguda. Los reportes hablan de cientos de miles en condiciones catastróficas.
  • Sudán: la guerra entre facciones (SAF vs RSF) ha generado millones en inseguridad alimentaria aguda; regiones enteras sufren colapso de los mercados y de los sistemas de salud.
  • Yemen y Afganistán: conflictos prolongados, debilitamiento económico y limitaciones de acceso convierten crisis antiguas en ciclos recurrentes de hambruna y muertes.

Por qué esto es distinto de las hambrunas “clásicas” y del declive histórico

Históricamente, la mortalidad por hambruna cayó de forma sostenida desde mediados del siglo XX gracias a mejoras en agricultura, salud pública, transporte y sistemas de emergencia. El Gran Salto Adelante chino (1959–62) fue un punto máximo de muertes por inanición; desde entonces, el mundo fue reduciendo significativamente la frecuencia y letalidad de las hambrunas hasta el umbral 2008–2010. Pero la combinación actual de conflicto deliberado, crisis climática y debilitamiento multilateral está rompiendo esa tendencia positiva. Our World in Data y análisis académicos documentan esa caída histórica y el reciente rebrote.


Problemas en la respuesta internacional

  • Politización del acceso humanitario: negar o condicionar la entrada de ayuda (por razones estratégicas o políticas) transforma una crisis sanitaria en una crisis letal.
  • Fragmentación institucional: multilaterales con menos influencia operativa enfrentan obstáculos para coordinar y presionar por corredores humanitarios seguros.
  • Visibilidad y atención: crisis localizadas compiten por la atención mediática y por recursos; las hambrunas que ocurren fuera del foco informativo inmediato reciben menos ayuda.

Qué se podría hacer (y qué es improbable)

Acciones con impacto comprobado:

  • Restablecer y proteger corredores humanitarios seguros y despolitizar la ayuda: imprescindible para reducir mortalidad inmediata.
  • Financiación flexible y rápida: fondos que permitan respuesta inmediata para nutrición terapéutica, agua segura y cadenas logísticas.
  • Reforzar sistemas de vigilancia y reactivar redes de detección temprana para prevenir escaladas.

Limitaciones reales:

  • Mientras persistan los conflictos y la instrumentalización del hambre, la mitigación será parcial: no hay sustituto para un alto al fuego o para la apertura de acceso.
  • El cambio climático y las crisis económicas son problemas estructurales que requieren políticas de largo plazo; su efecto en la frecuencia/intensidad de crisis alimentarias no desaparece en el corto plazo.

La lección dura

Los titulares que dicen “el hambre global disminuye” no están necesariamente mintiendo, pero ocultan la nueva geografía del sufrimiento: menos personas hambrientas en promedio, pero más muertes allí donde el sistema humanitario es neutralizado. La hambruna contemporánea tiene rostro humano, nombres de lugares y autores: es en gran medida man-made (fabricada por decisiones humanas). Si la comunidad internacional no actúa para proteger corredores, financiar con urgencia y presionar por el acceso, el retorno de muertes por inanición podría consolidarse como tendencia —y en ese caso, las cifras históricas de declive se revertirán.


Fuentes clave consultadas

Author: webmaster
Periodista y editor independiente, fundador de mi Manizales del Alma! (2000), portal que mezcla noticias institucionales, memoria local y narrativas experimentales. Su trabajo cruza la claridad informativa con la sátira y la crónica, siempre con Manizales y Caldas como escenario.

Deja un comentario