
Los movimientos universitarios están en auge en Rusia, en respuesta a la creciente inclinación hacia la derecha en el ámbito académico.
El filósofo de extrema derecha Alexander Dugin fue nombrado recientemente director de una nueva escuela política, que lleva el nombre de un pensador ruso del siglo XX que abogó por una «monarquía fascista» como el gobierno ideal.
La contratación de Dugin dio lugar a peticiones y protestas en línea de estudiantes de varias universidades.
La izquierda política rusa está fragmentada, informó Meduza, «con grupos que van desde lo tradicional hasta lo estrafalario«: marxistas, maoístas, socialdemócratas, estalinistas.
Pero los manifestantes interuniversitarios se han unido para formar el Frente Estudiantil Antifascista y defender un enfoque amplio. La resistencia de Dugin y la televisión estatal aún no ha logrado ahuyentarlos, escribió Meduza.
Traducido de SEMAFOR
En Rusia, en este momento, los movimientos universitarios están tomando fuerza debido a un giro hacia posturas más conservadoras y de derecha en el ámbito académico. Esto se está dando como una reacción a un ambiente en el que las ideas de derecha están ganando terreno dentro de las universidades y en la política en general. Un ejemplo importante de esto es la reciente designación de Alexander Dugin, un filósofo conocido por sus ideas de extrema derecha, como director de una nueva escuela política. Dugin es famoso por sus puntos de vista nacionalistas y autoritarios, y es conocido por promover la idea de una «monarquía fascista» como el gobierno ideal para Rusia, una visión muy alejada de la democracia liberal.
La designación de Dugin ha generado rechazo entre muchos estudiantes universitarios. Han surgido peticiones y protestas en línea de estudiantes de diversas universidades, pidiendo que se revierta su nombramiento y criticando su influencia en el ámbito académico. En cuanto a la izquierda política en Rusia, está dividida y no tiene una postura unificada; hay diferentes corrientes de izquierda, desde los marxistas tradicionales hasta los más radicales como los maoístas y los estalinistas. Sin embargo, a pesar de esta fragmentación, los estudiantes que se oponen a Dugin y su ideología se han unido para formar una resistencia más amplia: el Frente Estudiantil Antifascista.
Este grupo tiene como objetivo principal oponerse al ascenso de ideologías fascistas y de extrema derecha en las universidades rusas, y aunque se enfrentan a un sistema de medios controlado por el Estado y a la resistencia del propio Dugin, hasta ahora no han sido silenciados. La resistencia sigue activa, luchando por un enfoque político más inclusivo y menos autoritario en el entorno universitario.
Los movimientos estudiantiles en Rusia están en auge como respuesta a la creciente presencia de ideas de extrema derecha en el ámbito académico, especialmente con la figura de Dugin, lo que ha unido a diferentes corrientes de izquierda para formar una resistencia organizada.
¿Quién es Alexander Dugin?
Alexander Dugin es un filósofo, politólogo y escritor ruso, conocido principalmente por sus ideas radicales y nacionalistas. Nació en 1962 y se ha convertido en uno de los intelectuales más influyentes dentro de la corriente de extrema derecha rusa, aunque su figura es compleja y no está fácilmente encasillada en una sola etiqueta. Dugin tiene una visión del mundo que mezcla el nacionalismo ruso, el conservadurismo extremo, la crítica al liberalismo occidental y una inclinación hacia el autoritarismo. Ha sido comparado con otros pensadores de la derecha radical, pero su enfoque es especialmente destacado por sus ideas sobre la geopolítica y la «cuarta teoría política», una alternativa a las ideologías tradicionales como el liberalismo, el comunismo y el fascismo.
La «Monarquía Fascista» y su visión del gobierno
Uno de los conceptos más provocadores y radicales asociados con Dugin es la idea de una «monarquía fascista», que se refiere a un modelo de gobierno autoritario que combina elementos del fascismo con una estructura monárquica. Dugin ve a la monarquía no solo como una forma tradicional de gobierno, sino como una fuerza capaz de restaurar el orden y la estabilidad en Rusia.
- El fascismo según Dugin: Aunque Dugin no es un «fascista» en el sentido estricto, su pensamiento se aproxima a ciertas ideas fascistas, especialmente en su rechazo a la democracia liberal, el pluralismo político y el individualismo que caracterizan a las sociedades occidentales modernas. Dugin considera que el Estado debe ser fuerte, centralizado y dirigido por una figura autoritaria que pueda imponer un orden moral y político tradicional. En lugar de la democracia representativa, Dugin aboga por un sistema jerárquico y patriarcal en el que el poder se concentra en una figura central que puede ser un monarca o un líder supremo.
- La monarquía como ideal: Dugin cree que la monarquía representa el orden tradicional y estable que Rusia necesita para restaurar su grandeza. En su visión, el monarca es una figura central que no solo lidera el país, sino que también simboliza la unidad de la nación. Para él, la figura del monarca tiene un carácter casi sacro, y su poder no debe ser cuestionado, sino que debe estar por encima de las disputas políticas. Esta visión se mezcla con ideas sobre el fascismo en el sentido de que el Estado debe ser absolutamente fuerte y capaz de disciplinar a la sociedad.
- El rechazo al liberalismo occidental: Dugin se opone profundamente al liberalismo occidental, al que considera una ideología degenerada y decadente. Ve a la democracia liberal, el pluralismo, y los derechos individuales como manifestaciones de debilidad y caos. Para él, el sistema liberal occidental ha llevado al declive moral y espiritual de las sociedades modernas, y la única forma de salvar a Rusia es regresar a un modelo de gobierno que combine el autoritarismo con los valores tradicionales.
- El regreso a una Rusia «imperial»: Dugin también aboga por la restauración de la grandeza histórica de Rusia, considerando que el país debe expandirse y recuperar territorios que considera legítimamente suyos, en una especie de «imperialismo ruso». En este sentido, su visión también se cruza con el nacionalismo extremo, que busca revivir un imperio ruso que se asemeje al modelo del zarismo, pero con una ideología fascista y autoritaria.
Influencia de Dugin
Las ideas de Dugin han ganado relevancia en Rusia en los últimos años, especialmente con el ascenso de Vladimir Putin al poder. Si bien Dugin no ocupa un puesto oficial dentro del gobierno ruso, su influencia es considerable, especialmente en círculos de intelectuales conservadores y en algunos sectores del ejército y la élite política. Muchos ven en sus escritos una justificación intelectual para políticas más autoritarias y nacionalistas, y algunos observadores han señalado que las ideas de Dugin pueden haber influido en la dirección que ha tomado Rusia bajo Putin, especialmente en cuanto a su postura frente a Occidente, la expansión territorial y el rechazo al liberalismo.
En cuanto a las universidades y el ámbito académico, la designación de Dugin como director de una nueva escuela política representa un paso significativo en la institucionalización de sus ideas. Su nombramiento ha generado protestas, como mencionabas en tu pregunta, porque muchos estudiantes y académicos temen que sus pensamientos puedan influir negativamente en la educación y en la libertad académica en Rusia.
La idea de una «monarquía fascista» en el pensamiento de Dugin combina un modelo de gobierno autoritario y jerárquico con una visión nacionalista y antidemocrática. Su propuesta es una crítica directa al sistema liberal y democrático occidental, buscando restaurar una Rusia poderosa bajo el control de un líder fuerte, que podría ser un monarca o una figura similar, y que rechaza los valores de la democracia y el pluralismo.