Cuando la humanidad dejó su huella: el arte rupestre que reescribe el origen de la creatividad

Un hallazgo en Indonesia adelanta 1.100 años el origen del arte conocido y redefine la expansión temprana de Homo sapiens.

a,b, Samples LMET1 and LMET2 collected from over distinct hand stencils: photograph of the rock art panel with the two hand stencils (a) and digital tracing (b).

En una cueva del sudeste de Sulawesi, investigadores dataron plantillas de manos realizadas con pigmento rociado hace al menos 67.800 años, estableciendo el registro más antiguo de arte rupestre conocido, atribuido a Homo sapiens, y aportando evidencia clave sobre las rutas migratorias que conectaron Asia con Australia y Papúa Nueva Guinea.


🖐️ El gesto que atravesó 67.800 años

En la penumbra de una cueva kárstica de la isla de Muna, en el sudeste de Sulawesi (Indonesia), una mano humana quedó suspendida en el tiempo. No fue tallada ni pintada con pincel: fue creada al rociar pigmento alrededor de la mano apoyada sobre la roca, un gesto simple, corporal y profundamente simbólico. Ese gesto, repetido miles de veces en la historia humana, acaba de convertirse en el más antiguo registro de arte rupestre conocido en el mundo.

Una investigación internacional, publicada en la revista Nature, determinó que estas plantillas de mano tienen una antigüedad mínima de 67.800 años, superando en 1.100 años al registro anterior más antiguo, ubicado en España. El hallazgo no solo desplaza la cronología del arte humano: reconfigura nuestra comprensión de la creatividad, la cognición simbólica y las rutas migratorias de Homo sapiens en Asia y Oceanía.


🌍 Sulawesi: el cruce de mundos

Sulawesi ocupa una posición estratégica en la historia humana. Es la isla más grande de Wallacea, una región de islas oceánicas que nunca estuvo conectada por tierra ni con Asia continental (Sunda) ni con Australia-Nueva Guinea (Sahul). Llegar hasta allí siempre implicó viajes marítimos planificados.

Antes de este estudio, Sulawesi ya era reconocida como un epicentro del arte rupestre pleistocénico:

  • Maros–Pangkep, al suroeste de la isla, albergaba escenas figurativas y plantillas de manos de hasta 51.200 años.
  • Kalimantan oriental (Borneo) había aportado dataciones similares, confirmando que el arte temprano no era exclusivo de Europa.

Sin embargo, el sudeste de Sulawesi, pese a reportes desde 1977, había sido poco explorado de forma sistemática. Eso cambió en 2019.


🔍 Una búsqueda paciente bajo la roca

El equipo liderado por Adhi Agus Oktaviana, Renaud Joannes-Boyau, Adam Brumm y Maxime Aubert inició un programa de registro y datación en la península suroriental de Sulawesi y sus islas satélite.

Los resultados fueron contundentes:

  • 44 sitios documentados
  • 14 sitios completamente nuevos
  • 11 motivos individuales datados en 8 cuevas

Entre ellas destacan Liang Metanduno y Gua Pominsa, en la isla de Muna, junto con otros sitios como Gua Mbokita, Gua Anawai y Lia Bunta. La clave: la presencia de costras de calcita formadas sobre los pigmentos, indispensables para obtener edades mínimas fiables.


🧪 Cómo se mide el tiempo cuando no hay relojes

La antigüedad extrema del hallazgo descansa sobre una metodología de alta precisión: datación por series de uranio mediante ablación láser (LA-U-series).

👉 ¿Cómo funciona?

  • El carbonato de calcio (calcita) se forma lentamente sobre las pinturas.
  • Contiene uranio, pero casi nada de torio.
  • Con el tiempo, el uranio se desintegra en torio a una velocidad conocida.
  • Midiendo esa proporción, se puede calcular cuándo se formó la calcita.

💡 Si la calcita está encima del pigmento, el arte es necesariamente más antiguo que esa fecha.

El análisis se realizó en el laboratorio BIOMICS de la Southern Cross University (Australia), usando un sistema de ablación láser acoplado a espectrometría de masas de alta resolución. Se tomaron múltiples mediciones microscópicas para evitar errores por contaminación o sistemas abiertos, y se corrigieron los datos con estándares internacionales.


📅 El dato que cambió todo

En Liang Metanduno, una plantilla de mano identificada como LMET2 fue cubierta parcialmente por espeleotemas coraloideos. La calcita que la recubre arrojó una fecha de:

71,6 ± 3,8 mil años, lo que establece una
edad mínima de 67,8 mil años para el arte.

Esto convierte a esta imagen en:

  • 🥇 El arte rupestre más antiguo conocido del mundo
  • 16.600 años más antiguo que el arte de Maros–Pangkep
  • 🏛️ 1.100 años más antiguo que la plantilla de mano de Maltravieso (España)

✋ Una mano… con intención

La plantilla LMET2 conserva solo parte de los dedos y la palma, pero presenta un detalle clave: uno de los dedos fue estrechado deliberadamente. Este rasgo no es accidental.

  • Se logra aplicando pigmento adicional o moviendo la mano durante el rociado.
  • Es una variante estilística exclusiva de Sulawesi.
  • Hasta ahora, se creía que este estilo surgió hace apenas 17.000 años.

La nueva datación demuestra que esta tradición artística regional es mucho más antigua, y que implicaba decisiones estéticas conscientes.


🧭 Más capas, más historia

Otra muestra, LMET1, tomada a solo 11 cm de distancia, reveló algo aún más sorprendente: dos capas distintas de pigmento, separadas por decenas de miles de años.

  • Primera capa:
    • Edad mínima: 60,9 ka (70,5 ± 9,5 ka)
  • Segunda capa:
    • Edad mínima: 21,5 ka
    • Edad máxima: 32,8 ka

👉 Esto indica al menos dos episodios de producción artística separados por más de 35.000 años, en el mismo panel.


🐔 Del Pleistoceno al Neolítico

Liang Metanduno no solo guarda arte antiguo. Sobre las plantillas pleistocénicas aparecen imágenes más recientes, pintadas con pigmento parduzco:

  • Un ave, probablemente un pollo (Gallus sp.)
  • Figuras atribuidas a la llegada de pueblos austronesios hace 4.000–3.500 años

En la cercana Gua Pominsa, una figura humana con objetos en ambas manos fue datada con una edad mínima de 3,9 ka, posiblemente la evidencia más temprana de cultura austronesia en la región.


🧠 ¿Quién hizo este arte?

Aunque Sulawesi fue habitada antes por homininos arcaicos, los investigadores atribuyen el arte más antiguo a Homo sapiens.

Las razones:

  • La complejidad técnica del estarcido
  • La modificación intencional de los dedos
  • La coincidencia temporal con la llegada documentada de humanos modernos al Sudeste Asiático

Esto implica que los primeros Homo sapiens que llegaron a Wallacea ya poseían una cultura artística sofisticada.


🚣 La ruta que llevó a Australia

El hallazgo tiene implicaciones decisivas para la historia migratoria humana.

Para llegar a Sahul (Australia–Nueva Guinea), nuestros antepasados debieron cruzar mar abierto. Existen dos modelos:

  • 🔵 Ruta norte: Borneo → Sulawesi → Papúa
  • 🔴 Ruta sur: Java → Islas Menores de la Sonda → Timor

La presencia de arte de 67.800 años en Sulawesi, exactamente sobre la ruta norte, es la evidencia arqueológica más antigua conocida de Homo sapiens en Wallacea.

🧭 Esto respalda firmemente la hipótesis de una migración marítima temprana por el norte, coherente con otros hallazgos en:

  • Tam Pà Ling (Laos): 86–68 ka
  • Sumatra: 73–63 ka
  • Madjedbebe (Australia): hasta 65 ka

🗿 Sulawesi no fue solo un puente

El estudio desmonta una idea persistente: que Wallacea fue solo un corredor de paso. La evidencia muestra lo contrario.

  • Arte producido durante decenas de miles de años
  • Tradiciones estilísticas propias
  • Persistencia cultural desde el Pleistoceno hasta el Holoceno

Sulawesi fue hogar, taller y archivo simbólico de la humanidad temprana.


🔮 Lo que viene

Los autores anticipan que este no será un hallazgo aislado. Si existió arte tan antiguo en Sulawesi:

  • Es probable que aparezca evidencia similar en otras islas de la ruta norte
  • El registro artístico humano podría retroceder aún más en el tiempo

🧾 Una historia que se reescribe con pigmento

El arte rupestre de Liang Metanduno no es solo una imagen antigua. Es una prueba material de pensamiento simbólico, de planificación, de identidad y de memoria.

Durante 67.800 años, esa mano esperó en silencio. Hoy, nos obliga a replantear cuándo, cómo y por qué empezamos a crear.


El Alba de la Creatividad: Un Análisis Profundo del Arte Rupestre de 67,800 Años en Sulawesi y sus Implicaciones para la Historia Humana

Deep Dive

El arte rupestre, esa ventana tangible a las mentes y culturas de nuestros antepasados más remotos, acaba de revelar uno de sus secretos más profundos y antiguos. Un descubrimiento en la isla indonesia de Sulawesi, recientemente publicado en la revista Nature por un equipo internacional de investigadores liderado por Adhi Agus Oktaviana, Renaud Joannes-Boyau, Budianto Hakim, Basran Burhan, Adam Brumm y Maxime Aubert, ha redefinido nuestra comprensión de cuándo y dónde surgió la capacidad simbólica compleja en la línea evolutiva humana. El estudio, titulado “Arte rupestre de hace al menos 67,800 años en Sulawesi” [1], detalla el hallazgo y la datación de una plantilla de mano (un estarcido creado al rociar pigmento alrededor de una mano apoyada en una superficie) cuya antigüedad mínima se establece en 67,800 años. Este hallazgo no solo convierte a esta pieza en el arte rupestre de mínima edad más antiguo conocido a nivel mundial, superando el registro anterior en España, sino que también arroja luz crucial sobre la sofisticación de los primeros Homo sapiens que poblaron Wallacea y sugiere fuertemente la ruta marítima que tomaron para alcanzar el continente de Sahul (Australia y Nueva Guinea unidos durante el Pleistoceno). Este informe se sumerge en los detalles de este descubrimiento paradigmático, analizando sus contextos geográfico y arqueológico, la metodología de datación de vanguardia empleada, los resultados obtenidos y las profundas implicaciones que tiene para nuestra comprensión de la evolución de la creatividad, la cognición simbólica y las migraciones humanas prehistóricas. El estudio se enmarca en un archipiélago indonesio que ya había demostrado ser un crisol de arte temprano, con hallazgos previamente datados en las regiones de Maros-Pangkep en el suroeste de Sulawesi y en Sangkulirang-Mangkalihat en Kalimantan oriental (Borneo), que ya situaban a Indonesia como un epicentro crucial para el estudio del arte pleistoceno [1]. Sin embargo, el nuevo hallazgo en el sudeste de Sulawesi, específicamente en la isla de Muna, empuja el cronómetro del arte conocido mucho más atrás en el tiempo, desafiando concepciones establecidas y abriendo nuevas vías de interrogación sobre los orígenes y la difusión de la expresión artística humana.

El contexto geográfico y arqueológico previo al descubrimiento en el sudeste de Sulawesi es fundamental para apreciar la magnitud de este nuevo hallazgo. El archipiélago indonesio, y en particular la isla de Sulawesi, ocupa una posición única en el mapa de la prehistoria humana. Sulawesi es la isla más grande de Wallacea, una zona de islas oceánicas que actúa como un puente biogeográfico y, presumiblemente, cultural, entre el continente del Sudeste Asiático (Sunda) y la masa continental de Sahul (Australia-Nueva Guinea) [1]. Antes de este estudio, las evidencias más sólidas de arte rupestre pleistoceno en Indonesia se concentraban en dos áreas principales. En primer lugar, la región de Maros-Pangkep, en el suroeste de la península sur de Sulawesi, había revelado una sorprendente colección de arte figurativo y plantillas de manos, datadas mediante la técnica de series de uranio (U-series). Estas dataciones habían proporcionado edades mínimas que oscilaban entre 51,200 y 17,000 años, incluyendo la que hasta ahora era la escena de caza más antigua conocida, datada en unos 51,200 años [1, 5]. En segundo lugar, la región de Sangkulirang-Mangkalihat en Kalimantan oriental (Borneo) también había proporcionado fechas pleistocenas para arte rupestre, confirmando que esta tradición artística temprana no estaba restringida a una sola localidad dentro de la Wallacea indonesia [1, 2]. Estos hallazgos previos ya habían comenzado a desafiar la visión eurocéntrica que situaba los orígenes del arte simbólico principalmente en Europa, sugiriendo una emergencia mucho más temprana y posiblemente independiente en otras partes del mundo habitadas por los primeros Homo sapiens. Sin embargo, la investigación en la península suroriental de Sulawesi, que incluye varias islas satélite como Muna, había sido comparativamente escasa a pesar de que la presencia de arte rupestre en cuevas kársticas de la zona ya había sido reportada en 1977 [1, 9]. A partir de 2019, el equipo de investigadores inició un programa sistemático de registro y datación de imágenes parietales en esta región menos explorada, un esfuerzo que culminaría con el descubrimiento que ahora nos ocupa. Este programa permitió documentar 44 sitios, 14 de ellos localidades nuevas, y, crucialmente, datar 11 motivos individuales de arte rupestre en 8 de estos sitios [1]. La distribución de estos sitios datados, que incluyen Liang Metanduno y Liang Pominsa en la isla de Muna, Gua Kaghofighofine, Madongka 3, Waburi 1, Lia Bunta, Gua Anawai, Gua Mbokita y Gua Berlian, evidencia una dispersión más amplia de este arte temprano de lo que se pensaba, abarcando un área geográfica significativa del sudeste de Sulawesi [1, Fig. 1b]. Este esfuerzo de mapeo y datación no solo amplía el panorama geográfico del arte pleistoceno en Sulawesi, sino que también proporciona una secuencia temporal más completa, permitiendo a los investigadores rastrear la evolución y persistencia de estas tradiciones artísticas a lo largo de decenas de miles de años. La elección de estos sitios para la datación se basó en la presencia de depósitos de carbonato de calcio (calcita) que se habían formado sobre los pigmentos, un requisito indispensable para aplicar la técnica de datación por U-series y obtener una edad mínima fiable para el arte subyacente. La presencia de estas costras de calcita, a menudo en forma de coraloides espeleotemas, es clave, ya que su formación posterior a la ejecución del arte permite establecer un terminus post quem para la creación del motivo.

La metodología de datación empleada en este estudio es un pilar fundamental que sustenta la extraordinaria antigüedad atribuida al arte rupestre de Liang Metanduno. Los investigadores utilizaron una técnica avanzada conocida como datación por ablación láser de series de uranio (LA-U-series), un método que permite obtener estimaciones de edad con alta precisión y resolución espacial para los depósitos de carbonato de calcio asociados al arte rupestre [1]. El principio básico de la datación U-series se basa en la desintegración radiactiva de isótopos de uranio. El uranio-238 (^238U) se desintegra en una serie de elementos intermedios hasta convertirse en uranio-234 (^234U), que a su vez se desintegra en torio-230 (^230Th). En un sistema cerrado, el torio-230 se acumula a lo largo del tiempo a una tasa predecible. Al medir las relaciones isotópicas de ^234U/^238U y ^230Th/^238U en una muestra de carbonato (como la calcita que se forma sobre el arte rupestre), es posible calcular el tiempo transcurrido desde que el mineral precipitó y el sistema quedó cerrado para estos elementos. Una característica crucial es que el torio-230 es prácticamente inexistente en el agua de donde precipita la calcita, por lo que cualquier ^230Th presente en la muestra es resultado de la desintegración del ^238U atrapado durante la formación del mineral. Al datar la calcita que se ha formado directamente encima de la capa de pigmento, los investigadores obtienen una edad mínima para el arte rupestre subyacente; es decir, el arte debe ser al menos tan antiguo como la costra de calcita que lo cubre. En algunos casos, si se encuentra calcita debajo del pigmento, se puede obtener una edad máxima, indicando que el arte es más joven que esa capa de calcita. El estudio detalla que todo el trabajo de datación se realizó en el laboratorio BIOMICS del Grupo de Investigación en Geoarqueología y Arqueometría (GARG) de la Southern Cross University en Australia [1]. Se utilizó un sistema de ablación láser ESI NW193 ArF excimer acoplado a un espectrómetro de masas con fuente de plasma acoplado inductivamente y colector múltiple (MC-ICPMS) ThermoFishers Neptune XT. Este equipo de alta precisión permite analizar pequeñas cantidades de material con un control espacial muy fino. Las muestras se midieron mediante una sucesión de barridos paralelos (rasters) a través de la sección pulida expuesta de las costras de calcita, lo que permitió reconstruir mapas isotópicos de la calcita precipitada [1]. Para el mapeo isotópico, se emplearon parámetros como un tamaño de punto de 44 μm x 44 μm, una velocidad de traslación de 21 μm/s y un tiempo de integración de 2.097 s. Para los barridos individuales no mapeados, se utilizó un tamaño de punto de 110 μm x 110 μm con una velocidad de 5 μm/s y un tiempo de integración de 4.194 s [1]. El procesamiento de datos isotópicos obtenidos por LA-MC-ICP-MS se realizó utilizando el paquete de software Iolite 4 [1, 38]. Se utilizaron estándares de vidrio NIST 610 y NIST 612 para corregir la deriva y la línea de base, y dos muestras de coral (MIS7 Faviid y MIS5 Porites de las Islas Cook del Sur) para corregir las relaciones ^234U/^238U y ^230Th/^238U y evaluar la precisión de las mediciones [1, 37]. Un aspecto crítico en la datación U-series es la corrección por la posible presencia de torio-232 (^232Th), que indica contaminación por materiales detríticos (como sedimentos) que contienen torio-230 “inicial” no radiogénico. Si no se corrige, esto puede hacer que las edades calculadas parezcan más antiguas. El estudio aborda esto mencionando que las muestras eran relativamente puras, con relaciones de actividad ^230Th/^232Th extremadamente altas, lo que minimiza el impacto de esta corrección, que se realizó asumiendo valores de la corteza terrestre promedio [1]. También se consideró el problema de que el carbonato de calcio secundario pueda comportarse como un sistema abierto para el uranio, lo que podría llevar a edades incorrectas. Para mitigar esto, se evitaron las muestras porosas y se midieron múltiples regiones de integración (ROIs) o barridos en cada muestra. La coherencia cronológica de las edades de estas submuestras confirmó la integridad de los coraloides datados [1]. Los cálculos de edad se realizaron utilizando IsoplotR v.6.8 [1, 42], y las edades se reportan con un error estándar de 2σ. Este riguroso protocolo metodológico es lo que confiere la alta credibilidad a las edades obtenidas, particularmente la del hallazgo estelar en Liang Metanduno.

Los resultados de la datación obtenidos por el equipo de investigación son, en sí mismos, una narrativa fascinante que abarca decenas de miles de años de actividad artística en el sudeste de Sulawesi. El hallazgo más espectacular, sin duda, proviene del sitio de Liang Metanduno en la isla de Muna. Aquí, una plantilla de mano (muestra LMET2), parcialmente cubierta por antiguos espeleotemas coraloideos, fue datada mediante el análisis LA-U-series de la calcita suprayacente. Esta calcita proporcionó una fecha U-series de 71,6 ± 3,8 miles de años atrás (ka), lo que establece una edad mínima de 67,8 ka para la plantilla de mano subyacente [1]. Esta antigüedad es asombrosa por varias razones. En primer lugar, supera con creces la edad mínima publicada previamente para el arte rupestre en Maros-Pangkep en 16,6 miles de años (kyr) [1, 5]. En segundo lugar, y de manera aún más impactante, es 1,1 kyr mayor que la edad mínima publicada para una plantilla de mano de la cueva de Maltravieso en España, que hasta la fecha representaba la restricción de edad mínima más antigua demostrada para el arte rupestre a nivel mundial y que había sido atribuida a neandertales [1, 6]. La propia plantilla de mano de Liang Metanduno (LMET2) se encuentra en un estado de conservación precario, siendo solo un parche de pigmento descolorido de 14 x 10 cm que muestra una porción de los dedos y el área de la palma adyacente. Una característica notable es que la punta de un dedo parece haber sido artificialmente estrechada, ya sea mediante la aplicación adicional de pigmento o moviendo la mano durante la aplicación del pigmento [1, 9]. Este tipo de plantilla de mano con dedos estrechados es una variante distintiva identificada hasta ahora solo en Sulawesi [1, 10]. Otro espeleotema coraloideo (muestra LMET1) fue muestreado sobre otra plantilla de mano ubicada a 11 cm a la izquierda de LMET2 en el mismo panel. Esta muestra (LMET1) contenía dos capas de pigmento distintas incrustadas dentro del carbonato de calcio. La capa de pigmento estratigráficamente más antigua tiene una fecha mínima de 60,9 ka (70,5 ± 9,5 ka), mientras que la segunda capa de pigmento tiene una fecha mínima de 21,5 ka (22,8 ± 1,3 ka) y una fecha máxima de 32,8 ka (30 ± 2,8 ka) [1]. Esto indica al menos dos episodios de producción de arte rupestre pleistoceno en este panel, separados por un período de al menos 35 kyr. Dado que la plantilla de mano con dedos estrechados más antigua datada previamente tenía una edad mínima de 17 ka [1], los investigadores concluyen que esta variante regionalmente única de arte de estarcido es mucho más antigua de lo que se pensaba [1, 10]. Además de estas antigüedades extremas, Liang Metanduno también contiene pinturas que parecen mucho más recientes, ejecutadas con un pigmento parduzco y aplicadas sobre espeleotemas existentes y sobre las propias plantillas de manos datadas. Entre estas imágenes, hay una representación figurativa de un ave, probablemente un pollo (Gallus sp.), lo que sugiere que estas figuras se atribuyen a la llegada de sociedades “neolíticas” de habla austronesia a la región (hace unos 4-3,5 ka) [1, 11, 12]. En una cueva cercana, Gua Pominsa, una imagen de pigmento similar que muestra una figura humana posiblemente sosteniendo objetos de cultura material en ambas manos arrojó una fecha mínima de 3,9 ka (5 ± 1,1 ka) (muestra GPOM1) [1, Extended Data Fig. 1], lo que podría ser la evidencia más antigua de la cultura austronesia identificada hasta ahora en la región. Otras plantillas de manos datadas en el sudeste de Sulawesi también proporcionaron edades mínimas del Pleistoceno Tardío. En Gua Mbokita, dos muestras dieron fechas mínimas de 44,7 ka (50,8 ± 6,1 ka) (MBK1) y 25,9 ka (31,1 ± 5,2 ka) (MBK2) [1, Extended Data Fig. 2]. Dos plantillas de manos separadas de Gua Anawai fueron datadas con un mínimo de 19,1 ka (19,9 ± 0,8 ka) (ANW1) y 20,1 ka (22,1 ± 2,1 ka) (ANW2), respectivamente [1, Extended Data Figs. 3 and 4]. Para ANW1, también se obtuvo una fecha máxima de 20,4 ka, lo que sugiere que estas plantillas de manos fueron producidas entre 20,1 y 20,4 ka, y que las personas las crearon al menos hasta el Último Máximo Glacial. Otros motivos datados, incluyendo arte que probablemente es mucho más joven, se detallan en el material complementario del artículo [1, Extended Data Figs. 5–9 and Supplementary Table 1]]. En resumen, los resultados de la datación revelan una rica tradición de arte rupestre en el sudeste de Sulawesi que se extiende desde al menos 67,8 ka hasta tiempos históricos, con picos de actividad en el Pleistoceno Tardío y el Holoceno.

Las implicaciones de estos hallazgos son profundas y multifacéticas, impactando nuestra comprensión de la evolución humana, la cognición simbólica y las rutas de migración de nuestros antepasados. En primer lugar, la datación de las plantillas de manos de Liang Metanduno, con restricciones de edad mínima de 67,8 ka (71,6 ± 3,8 ka) y 60,9 ka (70,5 ± 9,5 ka), proporciona las restricciones de edad mínima más antiguas demostradas hasta la fecha para el arte parietal que puede atribuirse a nuestra especie, Homo sapiens [1]. Aunque el artículo reconoce que no hay un método obvio para determinar qué taxón humano produjo la plantilla de Liang Metanduno (LMET2), y que Sulawesi albergó homininos arcaicos antes de la colonización por humanos modernos [1, 25, 26], los investigadores atribuyen el arte rupestre más antiguo de Muna a Homo sapiens. Esta atribución se basa en la complejidad técnica y estilística añadida de los dedos intencionalmente modificados en la plantilla de la mano y la coincidencia con el tiempo conocido de llegada de nuestra especie a la región [1]. Esto sugiere que los primeros humanos modernos que llegaron a esta parte de Wallacea ya poseían una “cultura artística sofisticada” [1]. Este descubrimiento desafía aún más la noción de que el arte simbólico complejo fue una innovación tardía exclusiva de los humanos modernos en Europa o que surgió de repente hace unos 40,000 años. En su lugar, apunta hacia una capacidad cognitiva para el pensamiento simbólico y la expresión artística que estaba presente en Homo sapiens mucho antes, durante su dispersión inicial a través de Asia. La evidencia de arte rupestre de 67,8 ka en Sulawesi, junto con hallazgos como los de Madjedbebe en el norte de Australia que indican la presencia de humanos modernos en Sahul hace al menos 68,7-59,3 ka (65,0 ± 3,7 ka) [1, 7], y la evidencia de Tam Pà Ling en Laos que sitúa a Homo sapiens en el Sudeste Asiático hace 86-68 ka [1, 34], y en Sumatra hace 73-63 ka [1, 33], construye un panorama de una dispersión temprana y rápida de humanos modernos a través del Sudeste Asiático y Wallacea, ya equipados con comportamientos modernos. En segundo lugar, la ubicación de este arte extremadamente antiguo en el sudeste de Sulawesi tiene implicaciones directas para los modelos de migración humana hacia Sahul. La colonización de Sahul requería cruceros oceánicos planificados y de larga distancia. Los modelos basados en reconstrucciones paleogeográficas, ambientales y demográficas favorecen dos rutas principales desde Sunda hasta Sahul: una ruta norte que comenzaba en Borneo, pasaba por Sulawesi y luego a Sahul a través de Misool o el extremo occidental de Papúa, y una ruta sur que se dirigía hacia el este desde Java a través de las Islas Menores de la Sonda hasta el noroeste de Australia a través de Timor [1, 28, 29, 30, 31, 35]. Aunque la modelización sugiere una dispersión temprana a Sahul a través de la ruta norte, la evidencia arqueológica directa para respaldar este escenario había sido escasa. El descubrimiento del arte rupestre de 67,8 ka en Liang Metanduno, que es la evidencia arqueológica más antigua revelada hasta ahora para la presencia de nuestra especie en Wallacea y que se encuentra a lo largo de la ruta norte a Sahul, “apoya firmemente la opinión de que el poblamiento inicial de la masa continental de Sahul involucró viajes marítimos a través del norte de Wallacea” [1]. Esto llena un vacío crucial en el registro arqueológico y proporciona un ancla temporal y geográfica para estas primeras migraciones. Finalmente, el estudio subraya que Sulawesi no fue un mero corredor de paso, sino un lugar donde los primeros humanos modernos desarrollaron y mantuvieron una vibrante y longeva cultura artística durante el Pleistoceno Tardío [1, 10, 13]. La antigüedad extrema del arte de Liang Metanduno sugiere que es razonable anticipar que se encontrarán evidencias de producción de arte rupestre de edad similar en otras ubicaciones a lo largo de la ruta norte a Sahul, lo que promete futuros descubrimientos emocionantes.

En conclusión, el descubrimiento y datación del arte rupestre de al menos 67,800 años de antigüedad en Liang Metanduno, isla de Muna, en el sudeste de Sulawesi, representa un hito monumental en la arqueología y el estudio de la evolución humana. Publicado en Nature por un amplio equipo de investigadores liderados por Adhi Agus Oktaviana, Renaud Joannes-Boyau, Adam Brumm y Maxime Aubert, este hallazgo redefine la cronología del arte conocido más antiguo del mundo, atribuyéndolo a Homo sapiens y situándolo miles de años antes que el registro previo en Europa [1]. La utilización de la técnica de datación LA-U-series en costras de calcita suprayacente a los pigmentos ha proporcionado edades mínimas robustas, destacando la sofisticación metodológica necesaria para tales descubrimientos. Más allá de su asombrosa antigüedad, este arte rupestre, particularmente la plantilla de mano con dedos estrechados, sugiere que los primeros humanos modernos que llegaron a Wallacea ya poseían capacidades cognitivas y simbólicas complejas, desafiando narrativas anteriores sobre la aparición tardía del comportamiento “moderno”. Crucialmente, la ubicación de este arte en el sudeste de Sulawesi proporciona la evidencia arqueológica más sólida hasta la fecha para apoyar la hipótesis de que el poblamiento inicial de Sahul (Australia-Nueva Guinea) se realizó a través de una ruta marítima norte desde Borneo a través de Sulawesi, en lugar de, o además de, una ruta sur a través de Java y Timor [1]. Este descubrimiento no solo amplía nuestro conocimiento sobre la dispersión geográfica y temporal de la creatividad humana, sino que también subraya la importancia de Wallacea, y en particular de Sulawesi, como un laboratorio clave para comprender los primeros capítulos de la historia de Homo sapiens fuera de África. La investigación futura en esta región, impulsada por estos hallazgos, promete desvelar aún más secretos sobre los orígenes y la evolución de la expresión artística, la cognición y las migraciones que dieron forma a nuestro mundo. El arte rupestre de Sulawesi, silencioso durante decenas de milenios, ahora grita su presencia, obligándonos a reescribir parte de nuestra propia historia con una profundidad temporal y una complejidad cultural mucho mayores de lo que jamás habíamos imaginado.

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Periodista y editor independiente, fundador de mi Manizales del Alma! (2000), portal que mezcla noticias institucionales, memoria local y narrativas experimentales. Su trabajo cruza la claridad informativa con la sátira y la crónica, siempre con Manizales y Caldas como escenario.

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