El departamento impulsa la declaratoria de una nueva área protegida que conectará ecosistemas estratégicos y fortalecerá su competitividad ambiental con participación comunitaria e impulso internacional.




La Gobernación de Caldas y Corpocaldas lideran la creación de un corredor de conservación en Neira y Aranzazu, una apuesta por la sostenibilidad, la biodiversidad y la participación ciudadana como base del desarrollo competitivo.
🌿 Caldas le apuesta al futuro con raíces en sus bosques
En una acción que combina ciencia, participación ciudadana y planificación territorial, el departamento de Caldas se embarca en la declaratoria de una nueva área protegida como parte del ambicioso Proyecto Corredor de Conservación de Bosques Andinos. Esta iniciativa, que se alinea con el Plan de Desarrollo Caldas 2024–2027, busca fortalecer los ecosistemas estratégicos, proteger la biodiversidad y fomentar un desarrollo más competitivo y resiliente.
Gracias a un trabajo colaborativo entre la Gobernación de Caldas, la Corporación Autónoma Regional de Caldas – Corpocaldas, la organización Más Biomas, Naturaleza y Cultura Internacional, y con el respaldo de entidades como el Instituto Alexander von Humboldt, re:wild y Amazon Found, el proyecto ya ha comenzado a socializarse en los municipios de Neira y Aranzazu, donde se pretende implementar este corredor ecológico.
¿Qué busca el Corredor de Conservación?
Durante los días 2 y 3 de mayo se llevaron a cabo jornadas de socialización con actores clave del territorio: ciudadanía en general, líderes comunales, gremios productivos, administraciones locales, instituciones educativas y propietarios de predios rurales. El objetivo fue presentar la hoja de ruta para la declaratoria de esta nueva área protegida, responder inquietudes y sumar ideas al proceso colectivo.
Los pilares del proyecto son claros:
- Declaratoria de una nueva área protegida para fortalecer la red de conservación en Caldas.
- Fortalecimiento de ecosistemas estratégicos para proteger fuentes hídricas, bosques nativos y especies amenazadas.
- Participación ciudadana y gobernanza ambiental, con un enfoque de construcción conjunta con las comunidades rurales.
- Impacto positivo en sostenibilidad y competitividad territorial, al posicionar al departamento como modelo de desarrollo responsable.
Una estrategia con respaldo institucional y visión internacional
La secretaria de Medio Ambiente de Caldas, Paola Andrea Loaiza Cruz, explicó que esta estrategia está “completamente alineada con el Plan de Desarrollo Caldas 2024–2027, en su línea de sostenibilidad ambiental, y se articula también con el Plan Integral de Gestión del Cambio Climático”.
Además, Loaiza resaltó que la estrategia “suma esfuerzos institucionales y comunitarios para garantizar la protección del recurso hídrico, la biodiversidad y la adaptación al cambio climático, pilares fundamentales para un desarrollo competitivo y responsable”.
Este proceso no es un esfuerzo aislado. Se basa en un memorando de entendimiento firmado entre Corpocaldas, la Secretaría de Medio Ambiente, Más Biomas y Naturaleza y Cultura Internacional, lo que permite avanzar en la gestión de recursos para la formulación e implementación de un plan de manejo que asegure la sostenibilidad de la zona protegida.
Ciencia, territorio y comunidad: un modelo de conservación participativa
Uno de los aspectos más relevantes del proyecto es que no se limita a la conservación ecológica en términos estrictos, sino que incluye el componente humano y social como eje transversal. Las jornadas de socialización buscan:
- Escuchar a las comunidades rurales y sus necesidades.
- Conciliar los intereses de conservación con los usos productivos del suelo.
- Promover la apropiación territorial del proyecto por parte de los habitantes.
El subdirector de Biodiversidad y Ecosistemas de Corpocaldas, Jorge Hernán Lotero Echeverri, lo explicó claramente: “Cuando avanzamos en procesos de declaratoria de áreas protegidas es muy importante conciliar intereses. No solamente se trata de mostrar la importancia ecosistémica que tienen nuestros sitios, sino de concertar los intereses productivos, de conservación y de los empresarios. Creo que este es un ejercicio que también nos lleva a que, como sociedad, tomemos las mejores decisiones”.
Datos que valen oro verde
Este corredor de conservación también fortalecerá el conocimiento científico del territorio. Gracias a los estudios socioambientales realizados en paralelo al proyecto:
- Se ha caracterizado a los actores directos e indirectos del corredor.
- Se ha avanzado en la identificación de la biodiversidad local, con la posibilidad de documentar nuevas especies o confirmar el estado de conservación de especies amenazadas.
- Se ha identificado el potencial ecológico y estratégico del área propuesta.
Además, el proyecto cuenta con financiación internacional gestionada por Más Biomas ante entidades globales interesadas en apoyar procesos de conservación y adaptación climática en regiones con alta biodiversidad como los Andes colombianos.
Caldas, territorio resiliente y competitivo
Este avance pone a Caldas nuevamente en el radar nacional como referente en gobernanza ambiental, con una visión territorial moderna que no sacrifica desarrollo por conservación, sino que los articula en un mismo propósito.
Al generar un modelo participativo de protección, el departamento también mejora sus indicadores de competitividad ambiental, un factor cada vez más relevante en el acceso a financiamiento, inversión extranjera, turismo ecológico y posicionamiento en políticas climáticas globales.
El proyecto del Corredor de Conservación de Bosques Andinos no solo representa un hito en la gestión ambiental de Caldas, sino que redefine la forma en que se deben pensar las políticas públicas: con ciencia, comunidad y sostenibilidad. En medio de la crisis climática, estas acciones concretas son las que marcan la diferencia y consolidan a Caldas como un territorio líder en conservación y desarrollo responsable.
Información adicional que no sabías
- El Corredor de Conservación de Bosques Andinos conectaría zonas de alto valor ecológico entre los municipios de Neira, Aranzazu, Salamina y Aguadas, reforzando los llamados “puentes ecológicos” naturales.
- Estos corredores no solo ayudan a las especies a migrar y adaptarse al cambio climático, sino que también protegen cuencas hídricas clave que abastecen a cientos de familias rurales.
- En Colombia, solo el 15% del territorio nacional está declarado bajo alguna figura de protección, por lo que iniciativas como esta aumentan significativamente las áreas conservadas.
¿Y tú qué opinas?
💬 ¿Crees que las comunidades rurales están siendo escuchadas adecuadamente en estos procesos de conservación?
🌍 ¿Qué otras áreas de Caldas consideras que deberían ser protegidas como prioridad?



