El primer domingo de Feria: Manizales aceleró, bailó y volvió a encontrarse

Naturaleza, tradición, velocidad y salsa marcaron una jornada en la que la ciudad vivió la Feria en múltiples escenarios.

Desde la reserva natural de Río Blanco hasta la Plaza de Bolívar, Manizales vivió el primer domingo de su 69ª Feria con candidatas, familias, deportistas y miles de asistentes que recorrieron la ciudad entre pasarelas aéreas, desfiles infantiles, competencias de motovelocidad y una noche salsera que reunió a más de once mil personas.


Manizales amaneció distinta ese domingo. No por el ruido —que lo hubo— sino por la sensación compartida de que la Feria ya estaba en marcha, de verdad. El primer domingo de la 69ª Feria de Manizales desplegó una agenda que no se concentró en un solo escenario ni en un solo público: la ciudad se movió al mismo tiempo en la montaña, en el aire, en la pista, en la calle y en la plaza. Naturaleza, tradición, deporte y música se cruzaron en una jornada que funcionó como declaración de intenciones de esta edición: una Feria que se vive caminándola.

La mañana comenzó lejos del concreto. En la Reserva Natural Río Blanco, uno de los pulmones verdes más importantes de Manizales, las candidatas al 54° Reinado Internacional del Café cambiaron los tacones por botas y el protocolo por la experiencia directa. Acompañadas por Aguas de Manizales, conocieron el proceso del agua, la relación entre conservación y ciudad, y la riqueza ambiental que protege este territorio. La observación de aves —con colibríes a pocos metros— se convirtió en un momento de silencio compartido en medio del calendario festivo. Varias de las candidatas coincidieron en definir la visita como “mágica”, no como adjetivo turístico sino como reacción genuina ante un entorno que no suele estar en la postal tradicional de la Feria.

Del bosque al aire. El recorrido continuó en el Cable Aéreo de Manizales, uno de los símbolos más claros de cómo la ciudad ha aprendido a habitar su geografía. Allí se realizó una rueda de prensa y una pasarela ante medios de comunicación, en un escenario suspendido que convirtió el tránsito urbano en vitrina cultural. En ese espacio se eligió el Rostro Más Lindo del certamen, reconocimiento que recayó en la señorita Brasil, Lorena Ohana, seleccionada por un jurado integrado por representantes de Positiva Compañía de Seguros, la Terminal de Transporte y el Cable Aéreo.

La pasarela no estuvo sola. La música apareció como hilo conductor con la presentación de la cantautora manizaleña Lorena Uzuriaga, cuya voz aportó un tono íntimo a un evento que, sin perder formalidad, se sintió cercano. Fue uno de esos momentos donde la Feria deja de ser agenda y se vuelve escena: ciudad, música, paisaje y certamen compartiendo el mismo plano.

Mientras tanto, a nivel de calle, la tradición más joven de la Feria tomaba forma. El Desfile de Caballitos de Palo volvió a demostrar que no todo en estas fiestas ocurre de noche ni frente a una tarima. Niños y niñas protagonizaron un recorrido lleno de color, imaginación y alegría, desde el sector de El Triángulo hasta el CAI del Cable. Familias completas acompañaron el trayecto, confirmando que este desfile ya no es un complemento sino un ritual propio: un espacio donde la Feria se hereda, se aprende y se celebra en clave familiar.

La tarde cambió de ritmo, pero no de intensidad. En la pista Felipe Rojas, la Válida de Motovelocidad llevó la adrenalina al límite. Fueron 226 motociclistas, provenientes de distintas regiones del país, compitiendo bajo condiciones climáticas exigentes que pusieron a prueba tanto la técnica como la resistencia. Cerca de 500 espectadores siguieron las pruebas, en una jornada donde el rugido de los motores contrastó con la neblina y el asfalto húmedo. Los ganadores del día —Jerónimo Henao, Mateo Castellanos, Jaiver Roa y David Forero— se impusieron en un escenario que exige precisión absoluta y lectura constante del entorno.

El cierre fue colectivo y contundente. La Plaza de Bolívar volvió a ser epicentro de la Feria con la primera gran noche musical en este escenario emblemático. Más de 11.200 personas se reunieron para bailar al ritmo de Dimensión Latina y Fruko y sus Tesos, dos nombres que no necesitan presentación y que convirtieron la plaza en una pista abierta. La salsa, con su capacidad de convocar generaciones distintas, marcó el final de una jornada extensa, diversa y profundamente urbana.

Ese primer domingo dejó algo más que cifras o eventos cumplidos. Dejó la sensación de una Feria pensada como recorrido, no como vitrina única; como suma de experiencias simultáneas, no como espectáculo centralizado. Manizales se mostró capaz de pasar del bosque al escenario, del juego infantil a la competencia extrema, del silencio de los colibríes al coro multitudinario de una plaza llena.

Si el primer domingo funciona como termómetro, la 69ª Feria de Manizales arrancó con pulso firme: una ciudad que se reconoce en sus tradiciones, se proyecta en sus escenarios y se celebra, sin prisa pero sin pausa, en cada uno de sus ritmos.

Fuente: Boletín 012 – El primer domingo de la Feria se vivió a ritmo de salsa, velocidad y tradición. 4 de enero de 2026

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Periodista y editor independiente, fundador de mi Manizales del Alma! (2000), portal que mezcla noticias institucionales, memoria local y narrativas experimentales. Su trabajo cruza la claridad informativa con la sátira y la crónica, siempre con Manizales y Caldas como escenario.

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