Alcalde promete transformación, pero el tiempo se le agota

Poco asisto a eventos que anuncian como desayunos, almuerzos u onces con el mandatario, político o el directivo de x entidad, sin embargo el pasado viernes fui a uno de estos encuentros con el alcalde de Manizales Carlos Mario Marín Correa. Evento al que invitaron diciendo que era un desayuno y advirtieron, inexplicablemente para mi, que no era una rueda de prensa. 

Me motivó asistir que la invitación decía que se iba a socializar el plan de reactivación económica para Manizales. Sin lugar a dudas es un tema de altísimo interés en estos momentos para cualquier persona en el mundo. Qué le hablen de reactivación en su población, después de la pandemia que acorraló la economía mundial. 

Como ya es costumbre en mí y en muchos otros ciudadanos que perdimos la confianza y las esperanzas en esta administración municipal, la decepción llegó con unos pocos minutos de presencia en el evento. 

El mandatario y algunos de sus secretarios empezaron a hacer un listado de obras, «paquete de obras» es como ellos lo llamaron de lo que está alcaldía tenían planificado para hacer en los próximos tres años.

Dieron como cifra principal 730 mil millones de pesos para la construcción colectiva de la ciudad y detallo que de ese recurso, unos 120 mil millones iban a ser invertidos en obra pública. 

Hasta el momento, el tema suena prometedor. Cualquier ciudadano desprevenido piensa que esta administración está encauzando el rumbo. Pero no, no es así.  Esto es solo un anuncio, pues para que esas inversiones se den, tienen que contar con el visto bueno del Concejo de Manizales. Los cabildantes tendrán que analizar qué tan viable es toda esa maravilla de la que están hablando el alcalde y sus secretarios para saber si se aprueba o no. 

En el evento empezaron a hablar del listado de obras públicas con las que transformarían a Manizales. Mostraron unas imágenes de la que sería una construcción de una glorieta en la Avenida Kevin Ángel, a la altura del barrio Los Cedros, sobre la Salida a Neira. Obra que urge para mejorar el flujo vehicular en esa zona de la ciudad. 

De entrada, mientras la secretaria de Planeación Natalia Escobar Santander, hacía el anuncio a mí se me vino a la cabeza que el jefe inmediato de ella, es decir, el señor alcalde Carlos Mario Marín Correa había dicho  meses atrás que no era prioridad de su gobierno construir vías. Siempre ha hablado de la importancia de darle espacios a los vehículos alternativos. Pero bueno. Ya he expuesto en este espacio que este Alcalde dice una cosa hoy y nunca la sostiene mañana. Por lo general sus versiones cambian con el tiempo. 

El listado de obras continuó y anunciaron intervenciones en la Juan XXIII, en parques de la ciudad como el de La Gotera, que queda entre las Universidades de Caldas y Nacional en Palogrande, eso hasta hablaron de ponerle un Juan Valdez. Siguieron con la construcción de la tercera línea del Cable Aéreo entre Los Cámbulos y El Cable y cerraron este listado de obra pública para «transformar la ciudad» con la inversión de 15 mil millones de pesos en la primera fase del Aeropuerto del Café. 

Esos momentos en que estos administradores de la ciudad anunciaban las obras, me hicieron devolver unos 17 a 22 meses en el tiempo, es decir a esas fechas en que estábamos en campaña electoral y los candidatos Andres Felipe Betancourth, Jorge Hernán Yepes, Jorge Hernan Mesa y claro el actual alcalde Carlos Mario Marin (en ese entonces aspirante a alcalde) hacían ruedas de prensa y reuniones por todos los rincones de la ciudad, para conquistar sufragantes diciéndoles que se iba a construir el puente aquí, la glorieta allá, el parque de más acá y en los cuatro planes de gobierno la infaltable promesa de dinamizar el transporte público con una tercera línea del Cable Aéreo. Aunque Marín Correa prometió un «Diamante de Cables», es decir la construcción de tres líneas más en este medio de transporte que serían adicionales a las dos que hoy tenemos. 

El alcalde ahora nos habló de construir una tercera línea, ya no son tres más sino una. O sea que allí ya encontramos el incumplimiento de una promesa. No tendremos el famoso «Diamante de Cables» que ilusionó a habitantes de La Ciudadela del Norte y otras zonas de la ciudad que fueron a votar por él.

Uno de mis compañeros en la mesa en la que estábamos sentados comentó espontáneamente a modo de pregunta «Será que todo eso sí lo alcanzan a hacer?». 

En esta mesa también estaba sentado el Jhon Alexánder Álzate, secretario de Hacienda municipal quien le dijo al periodista que ahí estaba la importancia de que todos los líderes de la ciudad apoyaran estos proyectos de la administración. 

Justo en ese momento se me vino a la mente el señor Juan Pablo Gallo Maya, exalcalde de Pereira, a quien sus ciudadanos le dan una alta aprobación. Recordé aquella vez cuando en abril o mayo de 2018, en un evento relacionado con las obras de Egoyá (sistema de alcantarillado de Pereira), les dijo a los pereiranos que una administración municipal tenía que dedicar su primer año a planear, el segundo a licitar y adjudicar obras, para que en el tercero y una primera parte del cuarto año se hicieran las ejecuciones y en la segunda parte de ese cuarto año se entregaran las obras (se inauguraran). 

A la descripción de Gallo no le caben dudas de que es acertada y sirve en este escrito para reflexionar sobre lo que está sucediendo con la Alcaldía de Manizales.

Estamos en el tercer mes del segundo año de gobierno y apenas nos están hablando de planificación. ¿Qué pasó entonces en el primer año? ¿Se desperdició?. Lo único que podemos encontrar es que hubo alrededor de 25 a 30 cambios en el gabinete, renuncias, señalamientos de los funcionarios salientes, denuncias de mal trato, entre otras. Así lo reportan los diarios de esta ciudad. 

Claro que para los políticos la pandemia aguanta todo y seguramente esa será la explicación de por qué lo hacen ahora y no antes. Sin embargo es la excusa de la pandemia vs el caos, la inestabilidad y los señalamientos contra el mandatario durante el primer año. 

Pero bueno, seamos justos y démosle a esta administración un votico de confianza. Creamos pues que sí quieren transformar la ciudad. El problema es que el tiempo difícilmente les alcance. 

A este año le faltan nueve meses y sigamos también que el Concejo Municipal (dónde el alcalde perdió las mayorías) le aprueba el proyecto. Entonces tendrán que dedicarlo a concretar todo lo de la planeación de estas obras. En el 2022 procesos de licitación y otras diligencias. En el 2023 queda un interrogante enorme de qué puedan alcanzar a ejecutar, pues ese año habrá elecciones y por ende ley de garantías, que impediría hacer contrataciones y otras gestiones necesarias. Ese es el último año de este gobierno. 

Ojalá logre sorprendernos, porque el discurso de dejar todo listo para que el alcalde siguiente culmine las obras, no es más que otro cuento macondiano. Salvo que haya continuismo, los alcaldes entrantes, rara vez por no decir que nunca, continúan con obras que dejan gestionadas los mandatarios salientes. 

Ojalá esta administración nos sorprenda y la ciudad se transforme, así como por allá en 2006 a 2008 cuando Luis Roberto Rivas Montoya logró ejecutar obras como el paseo de los estudiantes, el nuevo Hospital de Caldas, la Plaza Alfonso López, entre otras tantas. 

Ojalá por fin pasemos del ambiente de campaña electoral local al ambiente de una administración que transforma a Manizales. 

Cristian Camilo Zuluaga Cardona

Tomado de : https://elopinadero.com.co/alcalde-promete-transformacion-pero-el-tiempo-se-le-agota/