La Alcaldía de Manizales dignifica la labor de los cuidadores con una formación pionera que prioriza el bienestar personal y combate el desgaste físico y emocional.



El programa ‘Cuidando al cuidador’, impulsado por la Secretaría de las Mujeres y Equidad de Género en alianza con el CEDER, avanza en su primer módulo formativo con un enfoque transformador en el autocuidado de quienes dedican su vida a cuidar a otros.
Cuando el cuidado empieza por uno mismo
En un país donde el trabajo del cuidado ha sido históricamente invisibilizado, la Alcaldía de Manizales da un paso al frente con el programa ‘Cuidando al Cuidador’, una iniciativa que reconoce el esfuerzo, el desgaste y la entrega de quienes acompañan la vida de personas dependientes. Esta formación —desarrollada en alianza con el CEDER— marca un punto de inflexión al enseñar que cuidar a otros empieza por cuidarse a uno mismo.
Con una duración de 120 horas por módulo, el programa está compuesto por seis bloques formativos. El primero, ya en ejecución, aborda la importancia del autocuidado como base para el cuidado integral hacia terceros.
Según explicó Carlos Cifuentes, coordinador del programa de empleo en el CEDER, “estas estrategias pretenden darle herramientas a nuestra población para que no solamente generen una acción de cuidado externo, sino que puedan interiorizar la palabra ‘estar bien’”.
Un cambio de narrativa: de “Soyla” a “Erika”
La metodología del programa va más allá del aprendizaje técnico. Busca desarticular las narrativas que históricamente han colocado a los cuidadores en una posición secundaria, muchas veces relegando su bienestar físico y mental a un segundo plano.
“Cuando se empieza con todo el tema de los módulos en cuidado, hacíamos una pregunta inicial: ¿qué es cuidar?”, contó Cifuentes. “Y todos por lo general respondían que era una acción que delegábamos hacia otro, pero nunca nos centrábamos en un bienestar propio”, enfatizó.
En el proceso formativo ocurrió un momento profundamente simbólico: una participante que inicialmente se presentaba como “Soyla”, cambió su nombre por “Erika”. Con este gesto, reconoció su identidad más allá del rol de cuidadora.
Para Cifuentes, este episodio representa “los discursos y las narrativas que pretendemos cambiar y modificar en nuestros hábitos de cuidar, porque primero tenemos que cuidarnos para poder generar un cuidado exterior”.
Reconocer al cuidador: una deuda histórica
Los cuidadores y cuidadoras —en su mayoría mujeres— suelen enfrentar múltiples retos: carga emocional, agotamiento físico, aislamiento social y pocas oportunidades de formación. Sin embargo, la mayoría de ellos nunca reciben atención, apoyo institucional ni remuneración por su labor.
Programas como este no solo suplen ese vacío, sino que además devuelven dignidad y herramientas prácticas a quienes cuidan de niños, personas mayores, con discapacidad o en condición de enfermedad crónica.
- Autopercepción positiva: Los participantes han comenzado a notar cambios en cómo se ven a sí mismos.
- Formación con enfoque humano: Se prioriza el conocimiento del propio estado físico, emocional y mental.
- Aplicación práctica: Ejemplos cotidianos y orientaciones sobre cómo brindar una atención de calidad desde el equilibrio personal.
¿Por qué importa este tipo de formación?
La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha alertado sobre el riesgo de agotamiento en los cuidadores no profesionales. La sobrecarga, combinada con la ausencia de pausas y apoyo, puede generar condiciones de salud mental como depresión, ansiedad o el llamado síndrome del cuidador quemado. De ahí la importancia de programas como el de Manizales.
“No hay un cuidado centrado en la persona, no hay un cuidado centrado en esta autonomía, en decir ¿cómo estoy yo? para brindar un cuidado”, explicó Cifuentes. Esa es precisamente la premisa que guía el desarrollo de cada módulo.
Casa para la Dignidad de las Mujeres: un espacio para sanar y aprender
El proceso formativo se desarrolla en la Casa para la Dignidad de las Mujeres, un lugar simbólico y estratégico que pone el bienestar de las mujeres en el centro. Allí, los cuidadores —mayoritariamente mujeres— reciben clases, orientación, y lo más importante: reconocimiento.
Durante las jornadas, los participantes no solo adquieren herramientas funcionales, también reconstruyen su propia identidad. Aprenden que pueden y deben cuidarse, que su bienestar importa tanto como el de las personas a su cargo.
Detalles de fondo: formación con enfoque transformador
El programa no se limita a repetir fórmulas. A través de dinámicas pedagógicas, discusiones guiadas y ejercicios de introspección, busca cambiar la forma en que la sociedad concibe el acto de cuidar.
Entre los objetivos clave de este proceso formativo están:
- Fomentar la autoconciencia emocional.
- Desarrollar habilidades para el manejo del estrés.
- Promover la autonomía del cuidador.
- Identificar signos de fatiga y generar redes de apoyo.
- Impulsar un cambio cultural en torno al rol del cuidado.
Además, los contenidos se construyen con enfoque de género, reconociendo la carga desigual que históricamente han asumido las mujeres en labores no remuneradas de cuidado.
Próximos pasos: de la reflexión a la acción
Una vez finalizado este primer módulo, los cuidadores continuarán con las siguientes etapas del programa, que abordarán temáticas como:
- Comunicación empática.
- Primeros auxilios emocionales.
- Estrategias de intervención en crisis.
- Herramientas legales y derechos del cuidador.
- Emprendimientos y sostenibilidad para cuidadores.
Así, Manizales consolida un modelo integral que busca no solo mejorar la calidad del cuidado, sino transformar las condiciones en que se realiza.
‘Cuidando al Cuidador’ no es simplemente un curso: es un acto de justicia y reconocimiento. La Alcaldía de Manizales y su Secretaría de Mujeres y Equidad de Género, en alianza con el CEDER, están sembrando una semilla de transformación social. A través de esta formación, los cuidadores aprenden a priorizarse, a hablar en primera persona y a entender que solo desde el autocuidado es posible ofrecer bienestar genuino.
Como dijo Erika, antes conocida como “Soyla”: “Ya no soy la que solo sirve, también soy la que se cuida”.
Información adicional
- La formación está abierta a cuidadores de todo tipo: familiares, comunitarios o institucionales.
- La participación es gratuita y cuenta con acompañamiento psicosocial.
- Cada módulo se certifica y permite acceder a redes de apoyo y programas complementarios de la Alcaldía.
¿Conoces a alguien que dedique su vida a cuidar de otros? ¿Cómo crees que podríamos reconocer mejor esta labor?
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Con el desarrollo de los módulos formativos del programa ‘cuidando al cuidador’, se impactan vidas
- Las personas que se inscribieron a los 6 módulo, de 120 horas c/u han mostrado en el desarrollo del primer módulo un cambio positivo en su autopercepción.
- El enfoque del primer módulo está encaminado a la comprensión para que cada uno de los participantes priorice el autocuidado y desarrolle un cuidado integral a terceros.



